Juan Benítez Sánchez

Miembro de la Academia Gastronómica de Málaga

Visita a Antequera

“A ti, de mi pluma norte, madre Antequera nobilísima, rindo los corridos de mis obligaciones, desempeñando deseos en que tu amor me ejecuta…..; a ti, glorioso trofeo de antigüedad…; a ti, ilustrísima patria, consagro este fruto de tu tierra”. 

Así empezaba ,en el siglo XVII, el escritor de la Escuela Antequerano-Granadina, Pedro Espinosa, su: “Panegírico a Antequera” y, si he comenzado por citarlo, ha sido porque el motivo por el que este mes de diciembre, que tradicionalmente la Academia Gastronómica de Málaga suele visitar este bella y artística ciudad de nuestra provincia -“Ya con la pluma, ya con el paso, cualquier ocasión es buena para volver a la ciudad”, afirmaba J.A. Muñoz Rojas-, no ha sido otro que apoyar, con nuestra presencia, la candidatura del Sitio de los Dólmenes de Antequera como Patrimonio de la Humanidad.

Creemos que los cinco monumentos que la ciudad de Antequera presenta a la UNESCO -tres culturales: Los Dólmenes de Menga, Viera y el Tholos del Romeral, y dos naturales: El Torcal y la Peña de los Enamorados- para que sean declarados Patrimonio de la Humanidad, son dignos de tal reconocimiento y así lo hemos manifestado en nuestra visita del pasado sábado.

Visita que comenzó con un ‘Desayuno molinero’, obsequio de la Cooperativa Olivarera ‘Nuestra Señora de los Remedios’ de Antequera: Molletes calentitos -esos que los vendedores callejeros hasta no hace muchos años pregonaban aquello de: “¡Van que vahean!”-, aceite nuevo, sin filtrar, de esta cosecha, puro zumo de aceituna recién exprimida, zumo de naranja y jamón ibérico.

Luego, visita a la almazara acompañados de su gerente D. Juan Rosales, donde pudimos comprobar, in situ, todo el proceso de elaboración del Aceite Virgen Extra, único aceite que todos aconsejan para que lo usemos en casa, y comprobar la maquinaria moderna que utilizan, ya que es una cooperativa pionera en las técnicas más actuales.
Seguidamente, los académicos nos trasladamos al Ayuntamiento de Antequera para firmar en el libro de apoyo a la candidatura del Sitio de los Dólmenes de Antequera y ser recibidos por el alcalde, Ilmo. Sr. D. Manuel Barón Ríos que nos dio la bienvenida, nos agradeció nuestro apoyo y nos enseñó la Sala de los Reyes, el Salón de Plenos y el Despacho de la Alcaldía. Foto, incluida, en la escalera de mármol del Ayuntamiento, haciendo todos el símbolo de apoyo a la candidatura del Sitio de loa Dólmenes de Antequera como Patrimonio Universal.

Posteriormente, visitamos un convento de clausura, las Catalinas -Convento de las Dominicas- que lo abrieron expresamente para nosotros ya que sólo lo abren al público cuando hay culto y los miércoles. Una pequeña iglesia conventual, una de las 32 iglesias barrocas de Antequera, con unas yesería y unas imágenes dignas del más puro arte barroco.
A continuación, realizamos la visita a los Dólmenes, en dónde su director, D. Bartolomé Ruiz García, nos esperaba. Tras darnos una explicación de los motivos por los que habían solicitado la declaración del Sitio de los Dólmenes como patrimonio de la Humanidad -que son únicos en el mundo-, vimos dos vídeos para darnos a conocer cómo serían los terrenos en donde están ubicados los Dólmenes en la época en la que se construyeron, así como los posibles trabajos realizados para ello.

Con una visita guiada y conducida por el propio Director a los Dólmenes de Viera y Menga -también la foto de rigor de todo el grupo, delante del Dolmen de Menga-, terminó nuestra visita.

La comida tuvo lugar en el Restaurante de la Plaza de Toros de Antequera. Un restaurante típico bajo las gradas de la artística plaza de toros de Antequera. Una copa de bienvenida en la misma arena del ruedo: Cerveza de barril, manzanilla Solear con unas aceitunas de la zona, rollitos de gambas y bolsitas de morcilla de cebolla, de Villanueva del Trabuco, bajo un sol casi primaveral. Aperitivos extraordinarios que nos sirvieron para reponer fuerzas.

Ya dentro, bajo las gradas de la plaza de toros, en una mesa adornada con motivos navideños, propios de estas fechas, rectangular para que pudiésemos vernos todos, dimos cuenta de un buen menú:

Entradas individuales

Jamón de bellota y queso curado.
Cazuelita de porra antequerana.
Paté de perdiz casero en tostas de pan antiguo.
Verduras de la Vega en tempura con choco y gamba.

Todas magníficas, muy bien presentadas y de extraordinario y agradable paladar. La porra, propia de esta ciudad, estaba muy bien hecha y mejor tramada. De un exquisito sabor.

Platos principales

Taco de bacalao desalado gratinado con espinacas: Muy buena presentación, bastante bueno, aunque un poco seco.
Migas de rabo de toro en nido de patatas paja sobre mermelada de tomate confitado: Maravillosa presentación en el plato, muy bueno el rabo de toro desmenuzado, que nada tenía que envidiar al famoso rabo de toro cordobés, de exquisito sabor.

Postres

Sorprendente presentación: Un plato llano, grande, con el escudo de la Academia Gastronómica de Málaga hecho con café molido y en él los dos postres:
Bienmesabe antequerano: Muy bien logrado, de acuerdo con la receta tradicional de este típico postre de Antequera. 
Pastel de merengue con nube de canela: Sorprendente postre, propio de la casa, lejano a los postres típicos de estas fechas, muy agradable.

Todo ello regado con unos buenos vinos: Uno, el blanco de la comarca, del Cortijo de la Fuente, de la Denominación de Origen Tierras de Mollina y el otro, el tinto, Vega Real, crianza, de la denominación de origen Ribera del Duero. Todos ellos en su punto, que hacían muy buen maridaje con los platos servidos.

Creo que el viaje a Antequera mereció la pena.
Por eso, tras un café, unas copas y unos buenos deseos de felicidad en estas fiestas de Navidad y Año Nuevo, los Académicos nos marchamos contentos, con nuestro aceite fresco y sin filtrar para los desayunos de los próximos meses.

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