José Miguel Bordera

Director de Hotel y Técnico de Empresas Turísticas

Punto y aparte

Todos aprendimos en la escuela que el punto es un signo gramatical que tiene diversas aplicaciones, según se trate del punto y coma, del punto y seguido, del punto y aparte o del punto final. En concreto, el punto y aparte, que es el que da título a este escrito, se utiliza para separar dos párrafos de contenido diferente dentro de un mismo texto. 

Pues bien, si trasladásemos esa norma gramatical a la trayectoria laboral de una persona, bien podría afirmarse que el punto y coma serviría, por ejemplo, para enumerar las diferentes tareas realizadas durante la jornada laboral. El punto y seguido podría utilizarse para la separación de esas mismas tareas o funciones a lo largo de la vida laboral, pero sin que eso implicase cambios relevantes en el estatus profesional o social del individuo. Sin embargo, el punto y aparte sí que supondría cambios de índole laboral, profesional y social, puesto que estaríamos hablando de cometidos y desarrollo de actividades completamente diferentes. Por último, siguiendo con este mismo razonamiento, el punto final sería el que supondría el cese total de las actividades profesionales o laborales, aunque no necesariamente el fin de las actividades sociales… Viene esto a colación porque el que suscribe –el abajo firmante, como solía decirse antes- se encuentra precisamente a las puertas de poner ese "punto y aparte" a lo que habrán sido casi 42 años dirigiendo hoteles en la Costa del Sol, 45 años de intensa vida laboral hotelera en total, pues en aquella época solíamos "invertir" algo más de un año en el servicio militar... 

Todo empezó para mí en Ibiza, corría el año 1970, en pleno auge del movimiento hippie, que fueron –los hippies- quienes descubrieron al mundo y popularizaron los muchos atractivos turísticos de esa increíble isla… Siguió después Benidorm, sin duda el mejor producto vacacional de playa del Mediterráneo en las décadas de los setenta y ochenta… Hasta recalar en la Costa del Sol el 10 de febrero de 1975, un lunes, concretamente en el Hotel Bali de Benalmádena, un hotel que me deparó grandes alegrías y satisfacciones, y algún que otro disgusto, todo hay que decirlo. En realidad fue un gran reto para mí reconducir ese hotel, pues a mis 26 años de edad no andaba precisamente sobrado de experiencia, pero lo conseguí con algo de tiempo y con mucho trabajo. Sin duda que influyó en ello el hecho de que, poco a poco, pudiera contar con un magnífico y leal equipo humano a las órdenes de su director, Miguel Jiménez, el actual director del Pez Espada. El Bali fue el primero y siempre guardaré un recuerdo muy especial de mis años allí y de todos sus empleados… Vino después el Hotel Riviera (año 1984), uno de los hoteles más emblemáticos de la Costa del Sol, pero un hotel muy especial y complicado que requirió mi máxima dedicación hasta conseguir su plena integración en la filosofía y los procedimientos de nuestro grupo; un hotel del que me siento ahora muy orgulloso por haberlo situado en lo más alto de los hoteles de su categoría en la Costa del Sol, gracias al esfuerzo inversor de la empresa y gracias, sobre todo, a la entusiasta y joven plantilla de buenos profesionales que hemos conseguido reunir… El siguiente hotel que tuve que gestionar fue el Hotel Pez Espada de Torremolinos (año 1986), el pionero de los hoteles de lujo de la Costa del Sol, inaugurado el 31 de mayo de 1959. Trabajar en el Pez Espada y haber participado muy directamente en su necesaria modernización y transformación, les aseguro que ha sido una de las mayores satisfacciones profesionales que he tenido. Poder contar con los grandes profesionales que siempre ha habido en ese hotel, a las órdenes directas de Paco Núñez, fue algo que facilitó nuestros objetivos, pues podría decirse que casi nada es imposible en este hotel. Por cierto –y perdón por la inmodestia- qué buen equipo formamos Paco Núñez, Miguel Jiménez y yo… Y no sería correcto dejar de mencionar también a los hoteles Villasol y Balmoral, incorporados recientemente a la gestión de Med Playa, el primero en alquiler y el segundo en management. Debo decir que en los dos hoteles, salvadas las dificultades iniciales, he podido contar también con la necesaria colaboración y predisposición de la mayoría de sus empleados, logrando así el adecuado reposicionamiento de ambos hoteles según las directrices de nuestro grupo.

Como decía, llegué en 1975 a una Costa del Sol que era sinónimo de lujo y turismo de alto nivel adquisitivo, pero muy afectada por la primera crisis del petróleo de 1973 y por la quiebra de Sofico y su engañosa rentabilidad del 12% en 1974. A Sofico le cupo el triste honor de ser la primera gran estafa inmobiliaria de este país… Así hasta hoy, cuando, como ya he dicho antes, me encuentro en la antesala de ese "punto y aparte" que iniciaré a partir del mes de noviembre, una nueva etapa en la que realizaré otro tipo de funciones, igualmente relevantes, referidas a la representación institucional y al desarrollo y la coordinación de las inversiones y proyectos del grupo Med Playa en esta zona. Será como una especie de prórroga laboral hasta que llegue el momento de poner el "punto final", ese tan ansiado para unos y tan temido para otros, que implica el cese de las actividades profesionales. 

Volviendo a mis inicios en la Costa del Sol, recuerdo que ya entonces, en los albores del año 1975, el saneamiento integral -la falta de saneamiento, quiero decir- era uno de los principales problemas de la zona, problema que no sólo no se ha resuelto cuatro décadas después, sino que se ha agravado en muchos aspectos por la falta de previsión y de inversiones, y por la sobrepoblación existente en determinadas épocas del año, algo ciertamente inadmisible, cuya responsabilidad hay que achacarla exclusivamente a la ineptitud y a la ineficacia de los políticos, que han tenido las competencias y la potestad decisoria y han sido incapaces de actuar en consecuencia. Ahí están sino las hemerotecas que así lo demuestran. No se puede justificar de ningún modo que una zona que vive casi exclusivamente del turismo de sol y playa, como la Costa del Sol, no tenga las aguas del mar limpias y cristalinas como las tienen los principales destinos turísticos, nacionales y extranjeros, que son competencia directa nuestra.

Pero, ¿qué más cosas han ocurrido en la Costa del Sol a lo largo de esos casi 42 años?... Pues verán, han pasado muchas cosas, y buenas la mayor parte de ellas, que no todo iba a ser malo. Permítanme que relacione las que, en mi opinión, merecen ser destacadas:

1.- La creación de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS) en el año 1977. Aehcos fue la primera y la más importante asociación empresarial hotelera de España, honores que sigue ostentando en la actualidad. Personalmente, me cabe la satisfacción de haber pertenecido a su Junta de Gobierno durante 23 años, habiendo colaborado y trabajado activamente, en sus diferentes etapas de mandato, a las gratas órdenes de los presidentes Pedro Turpault, Miguel Sánchez, José Prieto, José Carlos Escribano y Luís Callejón Suñé.

2.- La huelga salvaje de hostelería del año 1979, que creo recordar que duró 17 días, una huelga fruto de la sinrazón y la falta de entendederas entre las partes, que tanto daño ocasionó a la imagen de la costa. Eran los primeros años de la democracia y todos los sectores tenían que afrontar su particular huelga como si de un brote de sarampión se tratase. Era algo desconocido y novedoso, una especie de lamentable moda -quizás inevitable-, después de tantos años de silencio sindical en la época de la dictadura. 

3.- También hubo que hacer frente a la amenaza de la banda terrorista ETA que, salvo en contadas ocasiones, nos extorsionó cada verano entre los años 1979 y 2008. Recuerdo en primera persona la bomba que explotó en la segunda planta del Hotel Pez Espada el 18 de junio de 1986 a las 22.30 horas… Una vez desalojado el hotel, Paco Núñez, su director, Ángel Carazo y yo estábamos en el hall de recepción, dudando ya de la veracidad de la amenaza, cuando el artefacto estalló produciendo el efecto de que el hotel se nos caía encima (no le deseo a nadie esa terrible experiencia)… Por cierto, gran trabajo el que hicieron todos los empleados del hotel que estaban de servicio, en particular la telefonista, Mª Carmen Jurado, por su sangre fría tomando nota de todos los detalles cuando recibió la llamada de aviso de colocación de la bomba, lo que facilitó el posterior desalojo del hotel sin problemas.

4.- La inauguración del Puerto Deportivo de Benalmádena (Puerto Marina) el 9 de octubre de 1982, cuyas obras habían empezado 10 años antes. Un enclave turístico de primer orden que desde un principio atrajo a la mejor oferta complementaria de la zona, convirtiéndose en el referente del ocio de la Costa del Sol y habiendo sido distinguido en dos ocasiones como la mejor marina del mundo… Ojalá que algún día no muy lejano este magnífico puerto vuelva a ser lo que fue.

5.- La independencia, o segregación, de Torremolinos de Málaga, hecho cuya solemne celebración tuvo lugar el día 27 de septiembre de 1988. Era un puro anacronismo que el municipio turístico más importante de la Costa del Sol siguiera dependiendo del Ayuntamiento de Málaga, como así lo entendieron y valoraron también las autoridades andaluzas y malagueñas que lo hicieron posible, que al menos en esto sí que estuvieron a la altura de las circunstancias.

6.- Mal que nos pese a muchos -nos guste o no recordarlo-, también se produjo la llegada de Jesús Gil a Marbella en el año 1991. Lo que inicialmente fue todo un revulsivo para esa maravillosa ciudad, que no pasaba por su mejor momento, acabó convirtiéndose en el peor remedio para su "enfermedad" y en una pesadilla para todos. Menos mal que, con mucho trabajo y tesón, Marbella ha vuelto a brillar como solía por el bien de toda la Costa del Sol.

7.- La celebración del XXV Aniversario de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH) en la Costa del Sol, acontecimiento que tuvo lugar entre los días 11 y 13 de abril de 1997. Un evento de muy grato recuerdo por mi condición, en aquel momento, de delegado provincial de la AEDH en esta zona, cargo que desempeñé durante cuatro años. Con el decidido apoyo del presidente nacional, Jesús Felipe Gallego, y del vocal nacional, Antonio Juárez, y con la inestimable colaboración del colectivo costasoleño de los directores de hotel, fuimos entre todos capaces de conseguir que esa Asamblea Nacional haya pasado a los anales de la referida asociación como la mejor de todas las celebradas hasta la fecha. La asistencia fue de casi 200 asambleístas y otros tantos acompañantes.

8.- Recuerdo también los miedos y las preocupaciones que nos hizo pasar el llamado "Efecto 2000", uno de los mayores "timos mediáticos" de todos los tiempos, pues no hubo medio informativo que no hiciera sus previsiones agoreras sobre los incontables desastres que nos podría acarrear el cambio de siglo. Fue algo sumamente tenso y preocupante afrontar esa noche la fiesta de Nochevieja, estando más pendientes de que siguieran funcionando los ascensores, el agua sanitaria y el alumbrado, que no de la propia organización logística de la cena y cotillón de esa noche. Creo poder afirmar que, una vez comprobado que todo seguía funcionando con normalidad después de las campanadas, la mayor parte de los directores de hotel, junto con el resto de los empleados y clientes, celebramos la llegada del nuevo siglo con inusitada alegría.

9.- Particularmente creo que otra fecha que también merece ser recordada es la de inauguración de la peatonalización de la calle Larios de Málaga el 14 de diciembre de 2002. Una polémica decisión política que se topó con la oposición y reticencia de los comerciantes y empresarios, los mismos que ahora están encantados con esa medida. Un éxito sin precedentes por la visión de futuro del actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que ya lo era también en aquella fecha. Sin ninguna duda, ese fue el comienzo de lo que es Málaga hoy en día como ciudad, con una de las mejores ofertas culturales y de ocio de este país.

10.- La efeméride tuvo lugar el 23 de diciembre de 2007, víspera de Nochebuena, Ese fue el día en que, por primera vez, hizo su entrada en la Estación Málaga-María Zambrano el tren AVE procedente de Madrid, un hecho que ha supuesto uno de los mayores revulsivos turísticos para Málaga y la Costa del Sol… Visto desde la perspectiva actual, se me hace muy difícil poder entender los motivos por los que el AVE llegó a Málaga 15 años más tarde que a Sevilla, por muchas explicaciones o justificaciones que quieran darnos los políticos de entonces y los de ahora.

11.- Otra fecha de especiales connotaciones para mí fue la de la presentación del libro conmemorativo del 50 aniversario del Hotel Pez Espada, celebrada el 28 de mayo de 2009. Recuerdo con nostalgia las muchas horas de trabajo y las toneladas de ilusión que Paco Núñez y yo pusimos en ese proyecto del libro que, al final, vio la luz en un acto memorable que se celebró en el propio hotel. Una vez más, reitero mi agradecimiento a todos los que nos ayudaron a conseguirlo, que fueron muchos.

12.-  Finalmente, tiene que completar por méritos propios este decálogo de doce puntos la ampliación y modernización del aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, inaugurado el 17 de marzo de 2010. La Costa del Sol necesitaba un aeropuerto funcional y moderno capaz de absorber el incremento de tráfico que se prevé para los próximos años y ahora ya lo tenemos, aunque esté todavía infrautilizado.

Pero no quiero concluir mi particular resumen histórico-turístico de la Costa del Sol, de cuya hospitalidad –como valenciano que soy- he disfrutado durante tantos años, sin referirme a cuatro personas entrañables, que por desgracia ya nos dejaron, cuyas aportaciones, en sus diferentes facetas y actividades, serán siempre merecidamente recordadas. Me estoy refiriendo a Víctor Mellado, el redactor de turismo del Diario SUR, el mejor amigo y confidente de los profesionales del turismo, que falleció el 26 de agosto de 2000. Ángel Carazo, presidente que fue del Patronato de Turismo y una de las personas que más ha hecho por la promoción de la Costa del Sol, que nos dejó el 25 de noviembre de 2005. Francisco Piedras, que se marchó silenciosamente el 4 de noviembre de 2015, mi amigo Paco, la persona que más sabía de hoteles, pues no en vano dedicó gran parte de su vida a la formación de directivos hoteleros. Fernando Reina, el buen amigo de Andalucía Única, que falleció, inesperadamente para muchos, el 15 de diciembre de 2015, al que todos debemos un sincero reconocimiento por su apoyo decidido al desarrollo turístico de Andalucía y de la Costa del Sol.

Llegado a esta especie de clímax nostálgico inevitable, que es el sentimiento que me embarga ahora mismo, quiero, no obstante, sobreponerme a ello y, en tono humorístico, declararle la guerra (en sentido figurado, claro) a Laurence J. Peter y Raymond Hull, autores del libro satírico titulado 'El Principio de Peter', o también, 'El Principio de Incompetencia de Peter' (año 1969), creadores de la denominada "Ciencia de la Jerarquiología"… Ya saben, esa teoría que afirma que "todo empleado tiende a ser ascendido hasta alcanzar su nivel de incompetencia"… Como digo, me resisto a pensar que, a pesar de haber sobrepasado ya la "edad zapateril" para la jubilación, haya alcanzado también ese nivel máximo de incompetencia, negándome a admitir que por haber hecho aceptablemente bien mi trabajo durante muchos años, mi empresa me vaya a permitir ahora hacer este "punto y aparte", al que me refería al principio, ocupando un cargo de importancia para el que, según esta teoría, yo sería totalmente incompetente…

Por eso no acepto que mi nueva ocupación y mis nuevas competencias, hasta que llegue el "punto final", supongan una promoción de una posición de competencia a una posición de incompetencia. No, no admito que el ascenso final tenga que ser siempre así... Y no lo admito sencillamente porque conozco bastantes casos de personas, que ya eran incompetentes en su nivel y, sin embargo, inexplicablemente, han sido promocionados a otro nivel superior. Me refiero a los que los autores del libro llaman "sublimados percucientes", es decir, los incompetentes que son ascendidos a pesar de serlo. Seguro que ustedes también conocen muchos casos así, ¿o no?...

De todas formas, tampoco quiero insistir hoy más en ese tema. Lo que quiero transmitirles es mi deseo de seguir disfrutando y trabajando durante ese periodo del "punto y aparte", al que voy a dedicar mi actividad ahora, de tal forma que, cuando llegue el "punto final", pueda decir lo mismo que tituló el insigne Poeta Pablo Neruda en sus memorias: "Confieso que he vivido"… Porque, lo tengo claro, si pudiera vivir nuevamente mi vida, me gustaría que fuera igual.

¡Hasta siempre, amigos!

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