Gonzalo Fuentes

Secretario federal de la Política Institucional de la Federación de Servicios de CCOO

Problemas estructurales en la industria turística española y andaluza

La industria turística española y andaluza están en permanente transformación, con un cambio importante de sus estructuras de empresa, en el subsector de hoteles, por cadenas hoteleras nacionales e internacionales, que, mayoritariamente, llevan la gestión, ya que muchos inmuebles donde están ubicados los hoteles están en manos de los propietarios particulares -bancos y fondos de inversión que han entrado como fuerza- que incluso están llevando una política de ventas de sus inmuebles a fondos de inversiones, y, a su vez, éstos llegan a acuerdos con las cadenas hoteleras para que éstas lleven la gestión. En el sector de bares y restaurantes también se están produciendo cambios importantes, ya que cada vez más bares, cafeterías, pizzerías y restaurantes, están siendo gestionados por redes de franquicias.

A pesar de los cambios que se están produciendo, la industria turística española y andaluza tienen una estructura empresarial atomizada y de competencias entre ellas y va caminando hacia otro modelo oligopolítico, en el que, en un futuro cercano, dominarán unas pocas cadenas y grupos empresariales, modernizados en su imagen y sus estrategias de marketing, con cada vez mayor poder de mercado y de capital transnacional y bien influido, salvo empresas autosuficientes, por el capital financiero, al tiempo que aún están presentes. Además, se trata de un sector configurado en parte por la descentralización de competencias en las CC.AA. y municipios  y por una desregulación creciente, desde luego más flexible que antes, que no supone tantas cortapisas, ni orientación o exigencia, a los grandes grupos empresariales y la fluidez de los mercados.

La competencia (desigual) está llevando a una paulatina desaparición de la hostelería tradicional, a la absorción sucesiva de empresas turísticas por otras de mayor tamaño, así como la configuración de redes y cadenas de franquicias, con el propósito de mejorar las economías de escala, la capacidad de negociación ante proveedores y la potenciación y centralización del poder de mercado. No obstante, la competencia también puede empujar a innovaciones y aplicaciones tecnológicas con nuevas formas de comercialización que pueden mejorar la eficiencia del conjunto empresarial y suponer nuevas oportunidades, y a nuevas fórmulas de servicio de calidad, más allá de la inversión en marketing, publicidad y otras prácticas de captación de mercados.

Hay que señalar que este debate entre grandes y pequeñas empresas es la forma más aparente de la competencia, pero hay dimensiones más profundas. Resulta más importante conocer la estructura de propiedad del capital, la estructura interempresarial y las redes de dependencia que causa (la empresa red). Es la base de la toma de decisiones.

Si tuviéramos que resumir, podríamos decir que estamos ante un sector con una clara tendencia a la concentración y transnacionalización del capital, y un sector que se verá muy expuesto a las consecuencias de una futura y posible firma del TTIP (siglas inglesas de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión).

A pesar  del buen momento que se vive  en el sector turístico, no debemos  cometer los errores del pasado, en nuestra opinión debemos abordar los problemas estructurales que tenemos, y que son antiguos, con la idea de que el  conjunto de la población, la ciudadanía, y los trabajadores, se beneficien. Para ello tenemos que  mejorar las condiciones laborales, y el desarrollo del sector de manera ecológica y urbanísticamente sostenible. No basta la alusión a una abstracta calidad de la oferta, en aras de satisfacer al cliente-turista siendo ésta importante.

 Las dimensiones estratégicas de desarrollo en la industria turística deberían contemplar, al menos, las siguientes variables: la estacionalidad, pese a algunos avances logrados en la materia, sigue siendo el problema estructural más importante, ya que tenemos muchas empresas 'oportunistas' de actividad estacional y volátil, con poca inversión y bajas garantías de calidad, especialmente en algunas localidades costeras en temporada alta. Todo ello produce un desequilibrio de necesidad de equipamientos, y grandes oscilaciones poblacionales a lo largo del año; además detectamos que  todavía hay  escasa cooperación entre municipios turísticos e incluso entre CC.AA., así como poca  planificación urbana poco sensible a un turismo sostenible. Ausencia de perspectiva territorial. A ello hay que sumarle  los bajos salarios, a pesar del esfuerzo sindical, en el sector hay bajos  salarios y sistema de empleo poco cualificante y estable, salvo en ocupaciones muy específicas. Otro de los problemas que tenemos es el uso extensivo de las viviendas 'vacacionales' o segundas residencias, sobre las que han comenzado además a actuar las empresas de la llamada economía colaborativa; la degradación medioambiental, sobre todo, hay una saturación de las costas españolas, especialmente la mediterránea y en las islas, y una insuficiente diversificación de la oferta en el modelo de sol y playa con un peso importante  que todavía tiene el paquete turístico, parece comprobado que el turista que emplea este paquete permanece más tiempo que el turista no usuario del mismo, lo que comporta una ventaja en cuanto a la actividad turística.

Este modelo conduce a un diseño de rutas de oferta más o menos cerrada que limita el desarrollo de oferta complementaria, y que, en suma, tiende a generar mercados cautivos a favor de grandes grupos verticalmente organizados, conjuntamente con productos y servicios que no están más que sujetos a los criterios de éstos. Problema del todo incluido.

En nuestra opinión el  crecimiento del sector turístico español se ha asentado tras una larga inercia de incremento del número de turistas en un sector motor de la economía española. Pero ello no evita que nos encontremos con los síntomas evidentes de un modelo de crecimiento sin calidad. La marca 'seguridad, buen clima y diversión' puede ser insuficiente, sobre todo si nuestros más directos competidores, como se señala más arriba, consiguen superar sus problemas.

Por último, el objetivo  de CCOO con este artículo es describir la situación de la industria turística española e identificar la problemática de la misma, especialmente en el campo laboral, poniendo de relieve los debates fundamentales y realizando las propuestas oportunas, con el objetivo de emplazar a las fuerzas políticas con presencia en el Parlamento de España y empresarios del sector para que tengan en cuenta las prioridades de los trabajadores y trabajadoras como base indispensable para crear empleo de calidad.  En el próximo artículo explicaremos las alternativas de CCOO para corregir los problemas estructurales que tiene la industria turística española y andaluza.

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