Gonzalo Fuentes

Secretario federal de la Política Institucional de la Federación de Servicios de CCOO

Por un empleo decente y un turismo socialmente responsable

Recientemente se ha celebrado en el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital la Conferencia sobre trabajo decente y turismo socialmente responsable. Estos actos se celebran en marco del año Internacional del Turismo Sostenible declarado por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Si partimos del documento tripartito de la OIT 'Pautas sobre trabajo decente y turismo socialmente responsable' en el que se define como "turismo sostenible" aquel "que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas", abarcando por tanto el concepto de "turismo socialmente responsable", debemos entender que este concepto de turismo genera prosperidad y trabajo decente. 

 

Por tanto, tal y como recoge el documento, "la justicia social, el trabajo decente, la igualdad de género, el desarrollo económico y la integridad ambiental están en el corazón mismo del turismo sostenible".

 

Esta declaración debería obligar a los gobiernos a diseñar, promover y aplicar políticas y estrategias holísticas sobre el desarrollo de un turismo sostenible, desde el nivel nacional hasta el nivel local, en asociación con los interlocutores sociales y otras partes interesadas de los sectores públicos y privados, los empresarios a su vez deben también aplicar un enfoque estratégico al desarrollo de los recursos humanos es esencial para crear un sector turístico atractivo, productivo y sostenible. Por lo tanto, la gestión estratégica de los recursos humanos también debería reducir al mínimo el desajuste entre las competencias profesionales que se necesitan y el nivel de competencias efectivo del personal, al contribuir a asegurar que la oferta de competencias responda adecuadamente a la demanda.

 

Para CCOO no puede haber una industria turística sostenible y de la calidad y de futuro si no hay trabajo decente. Para ello, hay que garantizar la libertad sindical y los derechos de sindicación, asociación y negociación colectiva, en conformidad con el derecho de sindicación, ya que son derechos humanos habilitadores que permiten promover la democracia, la buena gobernanza del mercado laboral, condiciones laborales dignas y la seguridad de los ingresos del trabajo. En ese sentido la negociación colectiva realiza un papel importante en la mejora del desempeño de las empresas turísticas, en la gestión del cambio y en el buen desarrollo de las relaciones laborales.

 

Por lo tanto, uno de los principales retos que ha de afrontar la industria turística española es la apuesta por más y mejor empleo para mejorar la relación precio-calidad-servicio, para que los millones de turistas que nos visitan se vayan contentos y satisfechos, y eso sólo se puede conseguir apostando por un empleo de calidad y con derechos, basado en contratos fijos y fijos discontinuos. Ya que la calidad turística consiste en un trabajador satisfecho que origine un turista satisfecho.

 

Desde nuestro punto de vista todo lo contrario que ocurre ahora en la industria turística a nivel general, con modelo insostenible medioambientalmente y socialmente donde prolifera la precariedad laboral, los contratos temporales y a tiempo parcial, estacional que no favorecen un empleo pleno, productivo y de calidad, y los índices de este tipo de contratación en España y concretamente en el sector, son preocupantes. Todo ello a pesar de la bonanza turística que vivimos.

 

Es un recorrido que los agentes sociales venimos reclamando, y creemos firmemente que la negociación colectiva debe ser el instrumento que permita cumplir los objetivos básicos en ese camino. A pesar de que existen obstáculos que la dificultan, como son la diversidad y fragmentación del sector, el alto nivel de subcontratación y externalización, la complejidad de las relaciones laborales, la negociación colectiva siempre ha sido el método más eficaz para determinar y mejorar las condiciones de trabajo.

 

Pero cuando hablamos de condiciones de trabajo no hablamos sólo de salario y jornada. Hay otros dos aspectos, que queremos remarcar, como son la igualdad de oportunidades y no discriminación, así como la seguridad y salud en el trabajo. Particularmente, consideramos que la igualdad de género es un aspecto importante dentro del concepto "trabajo decente" y la negociación colectiva a través de los Planes de Igualdad de Oportunidades, un instrumento para lograrlo.

 

Este sector ocupa a más mujeres que hombres, ya que las mujeres constituyen el 55,7% de la fuerza laboral y la mayoría de ellas se encuentran en situaciones más desfavorables ya que las mujeres concentran el 72% de los contratos con jornadas a tiempo parciales y una mayor inestabilidad laboral. Todo ello a pesar de que la experiencia laboral en este sector supone para las mujeres un 57% de su vida laboral, frente al 53% en el caso de los hombres. Sin embargo, la presencia de las mujeres en los puestos directivos es muy escasa. 

 

La segregación vertical y horizontal y las dificultades que encuentra la mujer para acceder a los puestos de dirección y su mayor concentración en departamentos con más baja remuneración favorecen el aumento de la brecha salarial entre mujeres y hombres. Sólo uno de cada tres cargos de alta cualificación están ocupados por mujeres (35%). Mientras, los puestos de menor cualificación, están en manos femeninas en el 60% de los casos. 

 

Respecto a la formación profesional, en los últimos años las mujeres han superado en número a los chicos en las escuelas de Turismo de España. En algunos centros educativos su nota media es superior. Con estos datos no parece que la cualificación profesional tenga un reflejo directo y proporcional en la estructura funcional y salarial en las empresas, si bien en generaciones más jóvenes parece reducirse.

Hoy por hoy, la brecha salarial en el sector es una realidad. Si cogemos como referencia el 'Proyecto Equotel', en él se recoge que "existe brecha salarial entre hombres y mujeres por razones de género en el sector turístico y dicha brecha afecta negativamente a las mujeres, una brecha salarial que se encuentra en todos los niveles educativos y a igual cualificación en el puesto laboral".

 

A nivel mundial también existe una diferencia de sueldos, según ha reflejado el primer 'Informe mundial sobre las mujeres en el turismo', elaborado por la OMT y la agencia de las Naciones Unidas para las Mujeres. Advierte, no obstante, de la necesidad de seguir trabajando por la igualdad, ya que las mujeres "se concentran a menudo en empleos precarios y de escasa cualificación y ganan normalmente entre un 10% y un 15% menos que sus homólogos varones".

 

Un dato ilustrativo: el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad ha entregado hasta este momento el distintivo de "Igualdad en la Empresa" a un total de 123 compañías por destacar en la aplicación de políticas de igualdad de trato y de oportunidad con sus trabajadoras y trabajadores. Ninguna de dichas empresas pertenece al sector turístico.

 

Desde CCOO queremos señalar especialmente la problemática con un colectivo especialmente precarizado como es el de camareras de piso. Por un lado encontramos condiciones de trabajo penosas en cuanto a los aspectos de seguridad y salud: altas cargas de trabajo, falta de medios para desempeñarlo adecuadamente, equipos de trabajo en malas condiciones, enfermedades profesionales no reconocidas, altos niveles de absentismo por motivos de salud, etc. Por otro, las condiciones salariales, debido a la fuerte externalización de los servicios a través de subcontratas o empresas multiservicios, que en vez de aplicar los convenios sectoriales que correspondieran se salen del marco de la negociación colectiva sectorial utilizando convenios de empresa, con condiciones fuertemente lesivas en cuanto a precio salario/hora y reparto de jornada.

 

Por tanto, consideramos que las actividades turísticas deben respetar el principio de la igualdad entre los sexos, tal como se estipula en el Código Ético Mundial para el Turismo, y es por ello que desde la Federación de Servicios CCOO queremos manifestar la necesidad de informar y sensibilizar al empresariado sobre estereotipos de género y su impacto negativo en la conformación del mejor capital humano, así como señalar la existencia y el impacto negativo que supone la brecha salarial por razones de género en términos sociales y económicos. Para ello hay que desarrollar la implantación de planes de igualdad en las empresas, que incorporen medidas para las grandes operadoras internacionales, la formación específica en igualdad en todos los estamentos empresariales, con especial atención en cargos directivos y de responsabilidad, aplicando la normativa laboral sectorial que emana de la negociación colectiva y mejorando la calidad de la contratación utilizada hacia un empleo estable, pleno y productivo.

 

Sin duda otro tema que debemos avanzar es en los riesgos ergonómicos, riesgos psicosociales que son los relativos a la organización y ordenación de los ritmos y tiempos de trabajo. Riesgo químico derivado de los productos de limpieza y productos en cocinas, incluso con las consecuencias medioambientales por su uso. Riesgo en el embarazo y la lactancia, así como la necesidad de adaptación de los puestos de trabajo para personas con discapacidad. Todos estos riesgos mencionados no se pueden ni deben asumir como una consecuencia lógica o inevitable de la actividad laboral.

 

Por lo tanto hay que instaurar políticas que se basen en un análisis de la oferta y la demanda: la educación y la formación pueden hacer importantes contribuciones al perfeccionamiento profesional del trabajo del turismo, sensibilización del sector sobre los derechos de los trabajadores del turismo, igualdad de género y no discriminación, tolerancia y respeto de la diversidad; encarar la segregación profesional y la brecha salarial entre hombres y mujeres y desarrollo profesional de las mujeres, estas son políticas importantes a tener en cuenta.  En definitiva y concluyendo, no hay turismo sostenible si no es un turismo de calidad en todos sus ámbitos, y el trabajo decente es su pieza central.

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