Rafael Fuentes

Dr. en Ciencias Económicas y Empresariales @RafaFuentesGarc

Permítanme que insista

Quería insistir en lo tozuda que es la realidad, que siempre estamos en lo urgente y nunca tenemos tiempo para lo importante.

Cuando estamos en épocas de crisis, pues eso, que no tenemos tiempo para pensar en el futuro, porque estamos llorando por las esquinas e intentando atraer a algún turista que quiera gastar unos cientos de euros en uno de los mejores destinos turísticos del mundo.

Cuando estamos en épocas de crecimiento, pues eso, que no tenemos tiempo porque estamos pensando en que todo va bien y por lo tanto, para qué cambiarlo, y además si los precios suben y vienen más turistas, "¿quién es el loco que quiere pensar en cambiar algo ahora?", como me dijo un empresario amigo hace unos días. Ya os imagináis mi respuesta: "yo soy uno de esos locos que considera que ahora debemos pensar en diseñar nuestro futuro turístico".

Permíteme que centre la reflexión en tres aspectos: 

1. ¿Cuál es la situación actual?

2. ¿Cuáles son los cambios que se están produciendo en el sector turístico?

3. ¿Qué estamos haciendo para adaptarnos a dichos cambios?

1. La situación actual, según los resultados del primer semestre en, por ejemplo, la provincia de Málaga, gracias a los datos que proporciona su Observatorio Turístico, es la siguiente:

• Los viajeros llegados a los hoteles crecen en un 8%.

• Las pernoctaciones hoteleras crecen en un 10,1%.

• El grado de ocupación crece en 3,6 puntos.

• El personal empleado en hoteles crece en un 8,6%.

• Los ingresos medios por habitación disponible crece en un 10,2%.

• Los viajeros llegados a establecimientos turísticos reglados no hoteleros (apartamentos turísticos, camping y casas rurales) crecen en un 18,5%.

• Las pernoctaciones producidas en establecimientos turísticos reglados no hoteleros, crecen en un 12,4%.

• La entrada de viajeros por el aeropuerto de Málaga crece un 14,6%.

2. Los cambios que se están produciendo en el sector turístico, que por tener poco espacio, lo podemos a aglutinar en:

• Muchos cambios en la gestión.

• Muchos cambios en la intermediación.

• Muchos cambios en los destinos.

• Muchos cambios en los transportes.

• Pero sobre todo, ha llegado para quedarse un elemento nuevo y que va a cambiar radicalmente la forma de hacer turismo en el futuro, de la gestión de las empresas y de los destinos, el turismo colaborativo o las plataformas P2P: las viviendas vacacionales en alquiler, el transporte compartido, las rutas turísticas, etc.

3. Y lo que estamos haciendo para adaptarnos a esa nueva realidad:

• Absolutamente nada.

Propongo ir al primer curso de la Escuela de Turismo, o a primero de la Facultad de Económicas, o a primero de Bachillerato de Latín, y preguntarle a cualquiera de esos alumnos/as: ¿Qué haríais vosotros si vuestra empresa o destino está creciendo de una forma exponencial y se están produciendo cambios muy importantes que van a alterar esa realidad en los próximos años?

Todos, todas, dirían inmediatamente:

-Actuar.

Si bien es cierto, que no sabrían cómo, pero lo que sí tendrían claro es que este momento es el idóneo para poder articular las estrategias necesarias para adaptarnos a esta nueva realidad turística, que se intensificará en los próximos años.

Si esa pregunta se la hacemos en cualquiera de nuestros foros turísticos, la respuesta siempre es la misma:

-Actuar, aunque tampoco tengamos muy claro cómo hacerlo.

Pero lo extraño de todo, es que todos pensamos que los retos que vamos a afrontar son de extremada importancia y complejidad, que este momento es el ideal para diseñar las estrategias para adaptarnos a esos retos y nos permitan seguir siendo competitivos en el futuro... pero el problema es que nadie da el paso para iniciar este proceso.

Pongamos un ejemplo: la irrupción de las viviendas turísticas vacacionales en cualquiera de nuestros destinos turísticos ha hecho que cambie la tradicional estructura de oferta de alojamiento en nuestras zonas turísticas.

Si en estos momentos no hay una guerra entre hoteleros y propietarios de las viviendas turísticas vacacionales es porque en la fase de crecimiento exponencial y sin precedentes por el que estamos pasando (con turistas "prestados" de otras zonas) todos están vendiendo más y más caro (a las estadísticas oficiales y empresariales me remito), por lo que nadie está preocupado con el cambio de modelo turístico, social y económico por el que estamos pasando.

He realizado un estudio exhaustivo... en cinco minutos, y podemos estimar que los ingresos diarios de las viviendas turísticas en la ciudad de Málaga, pueden llegar a los 800.000 euros. Sí, has leído bien; diarios y sólo en alojamientos en esas viviendas.

Estas son mis estimaciones:

• La capacidad máxima de viviendas turísticas en marzo de 2015, según Exceltur, en la ciudad de Málaga eran de 28.763 plazas.

• A fecha de hoy, y por los datos de crecimiento de compañías como Airbnb, estimamos que la capacidad máxima es de 34.516 plazas.

• Si estimamos un grado de ocupación del 73%.

• La estimación de la capacidad realmente ocupada al día serían de 25.196 plazas.

• Si estimamos que el precio medio diario por persona es de 32 euros.

• Obtendríamos que los ingresos diarios por las viviendas turísticas serían de 806.284 euros.

• Por lo que los ingresos anuales en las viviendas turísticas serían de unos 290 millones de euros.

Esa cantidad os puede parecer alta, o baja, o normalmente insípida, ya que no tenemos con que compararla.

He dedicado otros cinco minutos para hacer la misma estimación a nivel hotelero, y con la capacidad hotelera actual, que es de 10.608 plazas, un grado de ocupación del mismo 73% y una estimación precio medio por persona de 41 euros (habitación a 82 euros), los ingresos diarios de los hoteles de la ciudad de Málaga serían de unos 317.400 euros.

Es decir, podríamos estar hablando que hoy en día, en la ciudad de Málaga, se ingresan por alojamiento en viviendas vacacionales 2,5 veces más, que por alojamiento en hoteles.

Podríamos hacer ese mismo ejemplo en otras muchas actividades turísticas, y seguramente tendríamos resultados parecidos.

Y ante esta realidad, y perdónenme que insista, ¿qué estamos haciendo nosotros para adaptarnos a la misma y no perder, o incluso, ganar competitividad, empleo y riqueza en los próximos años?

Pues eso, nada.

O mejor, nada de nada.

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