Juan Sendra

Socio de pleno derecho de A.S.E.T.H.A.N. y S.E.C.O.T. Málaga y estudiante universitario de Filosofía empresarial

Observaciones y experiencias sobre el liderazgo. “Enseñanzas de los errores y éxitos” (II)

1-4. E: Ejecución: La ejecución es la diferencia entre las promesas, sueños o anhelos y las realidades o hechos. "EJECUTAR" es convertir palabras en hechos y resultados, es hacer que las cosas sucedan. Y un buen líder tiene que ser, obligatoriamente, alguien que ejecuta y hace que las cosas pasen. La ejecución se puede desarrollar mediante las siguientes tres ideas:

 

A) Implementación. Equivale a sistemática, tenacidad, rutina… Es poco atractiva, así que algunos líderes tienen la tentación de delegarla y desentenderse de ella para poder dedicarse a funciones más estratégicas.

 

Grave error. La implementación conlleva desplegar los objetivos de alto nivel del colectivo en la contribución esperada de cada una de sus partes, así como la definición de proyectos, el uso de las herramientas adecuadas y la gestión de las personas para llegar a definirles objetivos propios y alineados con los globales.

 

La implementación es la forma de impedir que un líder corra por delante de las tropas y al girarse se dé cuenta de que nadie le ha seguido.

 

B) Gestión del tiempo. Gestionar bien el tiempo es una de las claves de la efectividad de un buen líder (y de cualquier persona, en realidad). Se consigue a partir de tener los objetivos y prioridades bien claras, saber en qué invertimos o gastamos nuestro tiempo hoy, clasificar las actividades entre urgentes e importantes, erradicar las actividades no importantes ni urgentes, y limitar las urgencias a base de planificación y prevención. 

 

C) Disciplina. Es la suma de esfuerzos más orden. Es lo contrario del caos, de la acumulación de temas inacabados, del retraso o del olvido. Es tenacidad, insistencia, paciencia, control, seguimiento…

 

1-5. R: Referente: A un buen líder no le basta con todas las habilidades o competencias antes indicadas. De hecho, nunca podrá ser bueno si no constituye un ejemplo a seguir, si no es reconocido por el colectivo como alguien en quien pueden confiar y merecer la pena seguir. Tres posibles ideas:

 

A) Integridad. La confianza es, según numerosos estudios y análisis empíricos, la primera condición que los seguidores quieren y esperan de un líder. La confianza arranca con la integridad, que es la coherencia entre lo que uno dice y hace, la transparencia, la honestidad, la lealtad, la equidad…

 

"Esta cuestión no admite grises: un líder, o es íntegro, o no puede ser un buen líder".

 

B) Voz propia. Un líder será bueno si es auténtico, genuino, si tiene una voz propia. Y esa voz propia se construye a base de muchos pequeños detalles del día a día: qué dice y hace el líder, qué bromas gasta, cómo habla con la gente. Para conectar con las personas, un líder debe expresarse con transparencia y sencillez.

 

C) Ejemplo. Integridad y autenticidad se unen en la capacidad del líder de dar ejemplo. Un líder es, lo sepa y quiera o no, un patrón sobre el que se moldean las actitudes y comportamientos del colectivo.

 

El autoliderazgo es el inicial y necesario para poder construir sobre él y se fundamenta en una alta necesidad de autoconocimiento sincero y un trabajo profundo de mejora personal, disciplina, y voluntad de aprendizaje.

 

Liderar personas, tiene sus cimientos en la inteligencia personal, la capacidad de relacionarse con otras personas, de escucharlas y de tener curiosidad e interés sincero por ella(s).

 

Liderar equipos, requiere un conocimiento de las características diferenciales de este tipo de (pequeños) colectivos: los roles que se establecen en un equipo, y cómo gestionarlos, la normativa explícita e implícita  que se genera, y las necesidades internas y externas de los equipos entre otras.

 

Liderar organizaciones exige compilar el conocimiento indicado en las fases anteriores y añadirle una dosis importante de gestión y herramientas, que son necesarias para que un colectivo más o menos grande se mueva al unísono.

 

Cada líder es único y distinto. Aunque se observan perfiles-tipo bastante bien definidos que se repiten constantemente en muchas organizaciones. No se puede decir que ninguno de ellos sea mejor o peor que los demás, excepto que "equilibrado" reúne lo que describe como un líder óptimo.

 

Liderazgo masculino y femenino: Mi opinión personal es de una extrema y práctica igualdad: he conocido mujeres y hombres con un potencial y perfil de liderazgo altísimo y también bajísimo, y siempre he creído reconocer, en las razones de ambos casos, muchos temas relativos a su inteligencia, su autoconocimiento, su tenacidad, su optimismo, su energía, sus ganas de mejorar o su formación.

 

Personalmente no veo la necesidad  de tratar el liderazgo femenino como un tema aparte, distinto del liderazgo en general o masculino.

 

La autoridad moral y el liderazgo servidor. La sabiduría es el uso beneficioso del saber; la sabiduría es la información y el saber impregnado de las metas y los principios más altos.

 

La sabiduría nos enseña a respetar a todas las personas, a celebrar sus diferencias, a guiarnos por una sola ética: "servir por encima de uno mismo". La autoridad moral es la grandeza primaria (fortaleza de carácter); la autoridad formal es la grandeza secundaria (cargo, riqueza, talento, reputación, popularidad).

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