Juan Sendra

Socio de pleno derecho de A.S.E.T.H.A.N. y S.E.C.O.T. Málaga y estudiante universitario de Filosofía empresarial

Observaciones para activar la imaginación, pensamiento e ideas vía los Sénior (II)

En lo concerniente al éxito, a la gente no se la mide por pulgadas, libras, títulos académicos o procedencia familiar: se les mide por la talla de sus pensamientos.

Los grandes pensadores nunca están satisfechos por lo que ya supuestamente conocen, son aprendices de por vida, siempre visitando nuevas empresas, leyendo  nuevos libros, participando del encuentro con nuevos pares y aprendiendo nuevas destrezas. Así, debido a dicha práctica, cada vez más les es posible conectar con los desconectados.

Los grandes pensadores buscan nuevas oportunidades para ampliar su experiencia, escuchando intencionadamente a otros  que son expertos en áreas donde ellos no lo son. Cuando se tienen estas oportunidades, se aconseja ir siempre con una agenda y preguntar cuestiones para ampliar la comprensión y conocer cómo aplicar las preguntas a la vida. Para ver cómo otros piensan, primero se debe observar cómo ellos piensan.  Ser un buen disciplinado oyente ayuda a ello. Ayuda también el aceptar las perspectivas de las otras personas.   

Los grandes pensadores, no se duermen en sus éxitos, más bien aprenden de ellos, o más importante todavía, aprenden de sus fracasos. Pueden hacerlo porque siempre están listos para aprender, es decir son susceptibles de ser enseñados. "No importa cuánto se pueda saber (o pensar que se conoce) siempre se puede aprender de una situación": filosofía practicada por Sócrates, quién introdujo el pensamiento inductivo a través del diálogo con el fin de alcanzar la verdad, vía el camino de la dialéctica, en la que la sabiduría emerge a través del diálogo en comunidad.

En las empresas, cada vez más se valorarán las competencias blandas: (pensamiento crítico, psicología, sociología, humanidades) vs. las competencias  duras: (contabilidad, gestión, análisis).

Cuando se desea devenir un gran pensador, se aconseja salir al exterior, probar y aceptar muchas oportunidades, tomándose tiempo para aprender después de cada éxito o frustración.

Cuando se tome en consideración un tema determinado, ayuda el ser selectivo; hablar con los pares que saben, consideran y conocen con cariño el campo y talento profesional y que puedan aportar su experiencia con mucha más amplitud y profundidad que uno mismo.

Nunca olvidar que hay un mundo mucho más amplio y grande que el que uno mismo ha experimentado. Es muy importante estar siempre aprendiendo, creciendo y mirando hacia adelante. Si se desea ser un buen y gran pensador, este es uno de los caminos más exitosos. Existen muchos métodos para determinar las prioridades. Si uno se conoce bien a sí mismo, es muy positivo focalizar las fortalezas propias, tanto en los temas en los cuales las destrezas se desarrollan al máximo, como en los talentos propios. También es vital focalizar lo que trae el máximo de retorno económico y otras recompensas. Focalizarse en lo que mejor lleva a la felicidad y se sabe hacer mejor.

Un buen método es el del 80/20, es decir, dar el 80 por ciento del esfuerzo a las 20 actividades que se consideren más importante (Ley-Principio de Pareto). Los prácticos lo llaman "Prestar atención a las áreas que están empezando a dar fruto de manera lenta pero segura".

La razón más importante de que muchos de los objetivos no se consigan, es debido a que muy a menudo se invierte mucho tiempo haciendo "las cosas menos importantes al principio, olvidando que lo primero es lo primero".

Cuanto más joven se es, más atención se presta a muchísimas cosas. Esto está bien, pues significa que se está todavía conociéndose a uno mismo, tanto en las fuerzas como en las flaquezas. Cuando se focalizan las aspiraciones-pensamientos en un sólo tema y las exigencias cambian, el resultado es que se ha perdido mucho tiempo y energía. A medida que se consigue más experiencia la necesidad de focalizar deviene más crítica.

A los más jóvenes se les debe siempre recordar que no hay ningún empleo precario. Todos pueden ser la palanca para prosperar, aprender y mejorar la cualificación, progresar en responsabilidad dentro de la propia empresa, o en otra, y obtener una remuneración más elevada. El mundo ya no funciona con la lógica de estudiar una carrera y dedicarse a ella el resto de la vida. Es inquietante pasarse más de 20 años de la vida preparándose para salir a jugar un partido cuyas reglas de juego han cambiado. El partido ahora requiere grandes dosis de adaptación, creatividad, empatía, colaboración o capacidad de resolver problemas y asumir responsabilidades. Nuestro mundo hoy está definido por el cambio.

La formación y aprendizaje de directivos deberán tener cada vez más, no sólo las competencias duras (contabilidad, gestión,  análisis) sino además las competencias blandas (pensamiento crítico, psicología, sociología, humanidades…). Nunca olvidar que la sabiduría emerge a través del diálogo en comunidad.

Para todas las generaciones: Innovar es también analizar los cambios que se producen ajenos a nuestra vida social, gestión empresarial, o domestica, tomando las decisiones cuando los vientos están a favor, hacerlo sólo cuando los vientos están en contra, es cuando llegan los nervios, y los Sénior sabemos que las prisas como norma no ayudan…

Es aconsejable no hacer las cosas fáciles al principio, ni tampoco las difíciles o las urgentes, sino intentar siempre hacer lo primero al principio.

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