Juan Sendra

Socio de pleno derecho de A.S.E.T.H.A.N. y S.E.C.O.T. Málaga y estudiante universitario de Filosofía empresarial

Observaciones para activar la imaginación, pensamiento e ideas vía el Sénior (VIII)

Dudar o creer en todo son dos soluciones igualmente prácticas; ambas nos preparan con la necesidad de la reflexión. El pensamiento reflexivo es otra destreza del pensamiento que se debe aprender. La gente altamente efectiva lo hace en su vida profesional, siempre están constantemente reflexionando y revisando su vida para intentar observar y celebrar las victorias de la perseverancia. Al final del día se preguntan entre otras, tres cuestiones:

-¿Qué he aprendido hoy?
-¿Qué debo compartir?
-¿Qué debo seguir haciendo?

Cada domingo, al final del día, revisan la semana previa, reflejando las efectividades de las diferentes actividades y evaluándolo todo con el fin de preparar la semana siguiente. Miran el calendario a 40 días vista, y al final del ejercicio, reflexionan sobre el pasado año.

El objetivo de analizar estos procesos, es saber el cómo y en qué se invirtió el tiempo, así se puede aprender no sólo de los éxitos sino también de los fracasos y determinar qué se debe cambiar. Siempre es un ejercicio de mucho valor. Mucha gente todavía más bien actúa en lugar de pensar previamente.

El pensamiento reflexivo permite distanciarse de las emociones de las últimas experiencias y verlas con ojos frescos.
Si se es como la mayoría de la gente de la cultura de hoy en día, probablemente cueste hacer pensamientos reflexivos.

Posibles sugerencias para incrementar la habilidad del pensamiento reflexivo:

Apartarse de las distracciones: al igual como en otros distintos modos de pensamientos, la reflexión requiere soledad. Las distracciones y reflexiones simplemente no se mezclan. Una de las razones que ayudan a lograrlo y que permiten seguir creciendo personalmente es conseguir tiempo para concentrarse y separarse de las distracciones por breves periodos de tiempo. La gente con éxito suele demandar buenas preguntas, y como resultado reciben buenas contestaciones.

El valor que se recibe del pensamiento meditado depende de manera importante en si se acierta a preguntar las cuestiones correctas. Cuánto mejor sean las cuestiones, mucho más oro se extraerá de su pensamiento. La gente altamente efectiva  piensa en términos de los valores, relaciones y experiencia: algunos de sus posibles ejemplos:

-Crecimiento-desarrollo personal: ¿qué he aprendido hoy que me ayudará a crecer? ¿Cómo puedo aplicarlo a la vida empresarial? ¿Cuándo debo asignar o emplear?

-Círculo de allegados e íntimos: ¿he invertido suficiente tiempo con los más importantes colegas? ¿Qué puedo hacer por ellos para ayudarles a tener más éxito? ¿En que aéreas debo mencionarlos?

-Triunfos: ¿qué fue lo más exitoso? ¿Lo creé personalmente? ¿Existe un principio que puedo aprender de la experiencia?

Lo más importante es crear preguntas que ayudarán en el trabajo y escribir los significantes pensamientos que aparecerán durante la reflexión o consideración.

Sugerencias para las generaciones:

X: Nacidos a principios de los 60 y finales de los 70.
Y: Nacidos a principios de  los 80 y mediados de los 90.
Z: Nacidos desde finales de los años 90.

Puesto que hoy en día uno no puede saber durante cuánto tiempo seguirán válidos los conocimientos adquiridos, tener una mente abierta y el deseo de aprender toda la vida será una habilidad muy valorada, como garantía de una continua adaptación al cambio.

La mayoría de los empleos que tendrán los hoy adolescentes aún no existen, según el Foro de Davos. Puede suceder, que la mitad de los trabajos actuales sean sustituidos por máquinas antes de 2050. Hoy en día uno debe preguntarse: ¿en qué estudio y en dónde trabajo ahora? Cada vez más, poner el foco en una sola función -"mindfulness"- será muy útil al éxito profesional, "cuando nuestra mente está más centrada en lo importante y se encuentra la paz para detenerse en mitad de las prisas y de toda esa información, se gestiona de un modo más eficiente las nuevas tecnologías", eso es lo que estudios de investigación están confirmando.

La clave estará cada vez más en formarse. Personalmente si me dieran a escoger el mensaje sería el de: "Formación para crecer". Los modelos educativos punteros en el mundo, como el finlandés o el coreano, se diferencian en el tratamiento que se hace de los profesores: se les forma, se les retribuye, se les incentiva y se les exige. También se sugiere avanzar más en la educación dual. Parte importante de esa cualificación deberá adquirirse dentro de la empresa: "Trabajando-estudiando, y aprendiendo de por vida". El trabajo que algunos llaman de calidad, que lo interpretan como un empleo de por vida haciendo siempre lo mismo hasta que uno se jubila, ya no se da y no creo que vaya a volver.

La vida es un aprendizaje continuo y por muchos estudios que se hayan realizado nadie enseña suficientemente cuál es la verdadera importancia de la autoestima como motor de nuestras actividades, se vive aprendiendo de las circunstancias de la propia vida y ninguna institución es más eficaz como método formativo.

La filosofía es cada vez más importante, pues no es sólo amor por la sabiduría, sino amor a las preguntas, a la curiosidad, al asombro, pero sin dogmatismos, esa capacidad de formular y contestar preguntas es lo que cada vez más buscan-buscarán las empresas, que apremian pensar sin convencionalismos, es decir, sin prejuicios.

Platón nos recuerda: "Cualquier conocimiento, si se separa de la justicia y de la virtud, es visto como astucia y no como sabiduría".

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