Juan Sendra

Socio de pleno derecho de A.S.E.T.H.A.N. y S.E.C.O.T. Málaga y estudiante universitario de Filosofía empresarial

Observaciones para activar la imaginación, pensamiento e ideas vía el Sénior (IX)

Lo verdaderamente difícil no se encuentra tanto en desarrollar nueva ideas, como saber desprenderse de las viejas-antiguas u obsoletas. La gente con éxito a menudo se cuestiona el aceptar el pensamiento popular, debido a que "algunas veces el pensamiento popular puede significar no pensar". Desafortunadamente, alguna gente desea vivir su vida de forma sencilla. No están por la vida dura y laboriosa de pensar o pagar por el precio del éxito. Piensan algunos que es más fácil hacer lo que la mayoría lleva a cabo considerando que ellos sí lo han pensado…

El pensamiento popular es lento en adherirse a los cambios. Más bien se decanta por el "status quo". Ponen su esperanza en la idea de vivir el momento, resistiéndose al cambio y silenciando u obstaculizando la innovación. El que mucha gente lo acepte no representa rectitud, imparcialidad, igualdad, compasión y sensibilidad.

Uno de los pensamientos populares dice: compra ahora, paga con la tarjeta de crédito, paga más tarde, y así la gente paga, paga y paga… Se sugiere pensar antes que seguir sin rumbo: muchas personas muy a menudo siguen a otros automáticamente. Muchas veces lo hacen por el deseo de tomar el camino de la menor resistencia, otras veces por miedo al rechazo. O piensan que es inteligente realizar lo que la mayoría hace. La verdad empírica para conseguir el éxito, confirma que es preferible pensar en lo que es mejor, no en lo que es popular.

Una de las maneras de aceptar-adoptar la innovación, y cambiar es aprender a apreciar el pensamiento que es diferente al propio de uno mismo. Mucha gente está más satisfecha con los viejos problemas que comprometiéndose a encontrar nuevas soluciones.

Los buenos pensadores, especialmente los que son buenos líderes, entienden el poder de compartir sus pensamientos. Ellos saben que cuando aprecian-valoran los pensamientos e ideas de los otros, reciben los resultados de composición del pensamiento comparado y acabado mejor que lo que hubieran podido hacer por sí mismos.

Cuando se trata de ampliar la confianza e inspirar a otros para que encuentren su voz significa que se está moviéndose en el mundo de las relaciones. La construcción de unas relaciones sólidas no sólo exige que el carácter posea unos cimientos de seguridad interna, y autoridad moral personal, también implica exigirse el máximo esfuerzo en el desarrollo de nuevas habilidades interpersonales de vital importancia, que ayudarán a estar a la altura de los desafíos a los que la vida nos enfrentara junto con otras personas.

Las personas eficaces tienen siempre presente que lo importante en la vida no son las dificultades que se presentan, sino cómo enfrentarse a ellas, a fin de superarlas convirtiendo los aspectos negativos en positivos.

Algunas ideas de cómo responder al posible fracaso: 1- Los fracasos deben olvidarse. No detenerse en los errores anteriores.

2- Respóndase, no reaccionar a los errores. Respondiéndose corrigen los errores. Reaccionando se aumentan.

3-Anticiparse al fracaso. Démonos cuenta que todos cometemos errores.

4-Comprender por qué se ha fallado. Analícense los errores para no repetirlos.

5- Apréndase de los errores propios. No repetir los errores anteriores.

6- Siéntase intensidad en todo lo que se hace. Nunca fracasar por falta de esfuerzo.

7- Optar por elevar el propio concepto. Está bien fallar. Todos lo hacemos.

Ahora, ¿cómo se  va a enfrentarse al fracaso?

El éxito enorgullece a la mayoría de las personas y estas olvidan su pasado y la necesidad de seguir formándose. Precisamente por esta razón surge el fracaso. Por ello es de sabios considerar el éxito como algo insignificante.

La inteligencia emocional es el conocimiento de uno mismo, es decir, la autoconciencia, la sensibilidad social, la empatía y la capacidad de comunicarnos satisfactoriamente con los demás. Es un sentido de oportunidad y de adecuación social, de tener el coraje de reconocer debilidades y de expresar y respetar diferencias. Combinar el pensamiento y el sentimiento crea un equilibrio, un juicio y una sabiduría mejores. La intuición dice a la mente pensante dónde mirar a continuación.

Es aconsejable recordar que lo trágico en la vida no es no lograr los objetivos que uno persigue; lo penoso es no tener ningún objetivo. Morirse sin realizar sus sueños no es ninguna calamidad; la calamidad es no soñar… No tener estrellas que alcanzar no es nada vergonzoso. Fracasar no es pecado; pecado es no tratarlo. Esencialmente, la felicidad es dirigirse a algún sitio con entusiasmo, siempre en la misma dirección y sin pesares ni reservas.

La disciplina es pagar el precio para traer esa visión a la realidad. Es abordar los hechos duros, pragmáticos y brutales de la realidad y hacer lo que haga falta para que ocurran las cosas. La disciplina surge cuando la visión se une al compromiso. Lo contrario de la disciplina y el compromiso que inspira el sacrificio es la "extravagancia": sacrificar lo más importante en la vida por el placer o la emoción del momento.

La disciplina representa la segunda creación. Es la ejecución, el hacer que ocurra algo, el sacrificio que supone hacer lo que haga falta para realizar esa visión. La disciplina es la fuerza de la voluntad encarnada. La disciplina surge de ser "discípulos" de una persona o de una causa. En general, la gente que dedica su tiempo a preparar excusas es la que carece de norte y de disciplina. Los contratiempos son inevitables; el sufrimiento es una opción. Siempre hay razones, nunca hay excusas.

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