Antonio Arcas

Desde el rincón de la luz. El bachiller viajero

Noticiero Turístico septiembre 2017

• ¿Y de la turismofobia que me contáis? Llevamos décadas haciendo lo que nos da la gana con el turismo, con visiones siempre a muy corto plazo. Algunos llevamos décadas con el martilleo de que es la principal industria de nuestro país y debemos trabajar en el camino de la calidad y de la sostenibilidad. Aberraciones urbanísticas, turismo de borrachera, degradación del entorno urbano y masificación generalizada con todas sus consecuencias, salarios bajos, jornadas maratoniana, subcontratación, ¿sigo?
 
¿Ante estas situaciones que hemos hecho casi siempre? Pues nada en casi todo, y si hacemos algo es acusar a vecinos y ciudadanos de lo que pasa cuando las cosas estallan. Nunca hemos querido, salvo en zonas muy, muy concretas, cambiar aquel modelo turístico nacido espontáneamente a mediados de los años 50 cuando la naciente clase media europea empezó a venir a España, un país, típico, con encanto y pobre que salvo sol, playa y precios muy bajos (para los visitantes) poco más podía ofrecer porque nada tenía. Ello nos trajo (incrementado por la última crisis) actividades asociadas a ese turismo barato, la precarización de un empleo que tenía que ser barato porque era la única forma de ser competitivo; impulsado, acrecentado y realimentado por la filosofía del low cost, las situaciones políticas y sociales de destinos competidores, el crédito al consumo y la caída a plomo en el precio de los alojamientos. Pues a pesar de todo lo dicho y lo que me dejo por no ser pesado, hoy el turismo genera el 12% del PIB de España, y el 13% del empleo directo, por lo que a veces algunos piensen que es mejor dejarlo como está.

Ahora nos explota en la cara la turismofobia. Ya saben: pintadas contra los visitantes, pinchazos en las ruedas de autobuses, barreras humanas impidiendo el baño en las playas... Algunos dirán que son hechos puntuales. Otros que son "actos simbólicos contra un modelo de turismo masivo". Pero al final, los actos turismófobos son ataques a las personas. Y ellas (los turistas) son nuestros clientes

El turismo ahora está en boca de todos. Y como en este país todos sabemos de turismo, lo convierte en un material muy volátil, que conviene manejar con muchísima precaución.

No sé cuantas veces habré dicho y escrito que el turismo somos todos, no sólo los hoteles, sino también restaurantes, cafeterías, chiringuitos, tiendas, inmobiliarias, taxis, médicos, obreros, etc. Fijaos si es importante que mucha gente vive del turismo y no se enteran. El camino es largo y difícil. ¿Para cuándo cogeremos al toro por los cuernos?
• Dicen los historiadores que 300 vigilantes jurados del aeropuerto de Barcelona, se enfrentan a su empresa con una huelga brutal para el flujo de turistas, y consiguen un 11% de subida salarial, y con todo no los convencen. Y todo ello sólo por cumplir un acuerdo contractual con la empresa. También dice la historia que 157.000 policías nacionales y guardias civiles consiguieron, gracias a los sindicatos, que les subieran un 1% sus honorarios. Y encima resolviendo el problema de los primeros. Así lo dice la historia y así lo escribo.

• Me contaba un antiguo alumno que se acordaba a veces de mis clases (lo que me hace sentirme muy satisfecho) cuando insistía en las clases que debemos de tender más a la calidad que a la cantidad.

Que el turismo de calidad genera más ingresos para el trabajador, empresario, administración, aunque la mayoría de las veces el trabajador no lo percibía. Subidas salariales por debajo del IPC, convenios congelados, subcontratación... batiendo todos los años récord de ingresos, de pernoctaciones, de visitantes... Pues bien, ¿dónde van esos aumentos de ingresos me preguntaba? Le dije "¿y tú qué crees?". Su contestación fue rápida: a los bolsillos de los empresarios.
 
Seguimos hablando y le pregunto qué desarrollo había tenido en los últimos años en formación (lleva más de 15 años trabajando en varias empresas nacionales e internacionales de alojamiento). Desde que salí de las aulas académicas sólo he recibido un curso de prevención de riesgos laborales y otro de extinción de incendios.
Entonces la pregunta es: ¿invierten las empresas turísticas en formación? Posiblemente se podrá decir que no, cuando el conocimiento y capacidad de los recursos humanos son los factores claves para el crecimiento.

• Terminamos con las declaraciones de Cristina Cifuentes cuando dijo que le parecía "surrealista" y "absurdo" el debate sobre sus vacaciones. Qué pena.

El mes de agosto debe de servir para desintoxicarnos de tanta política y tanta prensa. Con tantos acontecimientos y tantas declaraciones, la verdad es que no he tenido un mes de agosto como me hubiera gustado.

Hemos tenido un rosario de declaraciones, que si las vacaciones son un derecho y un descanso, este verano ha sido una ofensa para los trabajadores, tanto machaqueo político-periodístico. Descansar y descansaremos todos.

No me ha gustado nada este verano. Lo dejo por hoy.

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