Gonzalo Fuentes

Secretario federal de la Política Institucional de la Federación de Servicios de CCOO

La precariedad no es una condición ni una categoría laboral

CCOO Servicios ha puesto en marcha una campaña llamada 'Precarity War' (Guerra de la Precariedad), que nace de la necesidad de visualizar la precariedad que se ha generado en el mercado laboral, en especial, en algunos sectores, como la hostelería, a nivel general y, en particular, en el colectivo de camareras de pisos y colectividades. El objetivo sindical es denunciar esta situación y mostrar nuestra oposición a que se sigan degradando las condiciones laborales en nuestro país. 

 

Así, la campaña trata de ser un llamamiento a los y las trabajadoras de estos subsectores para que se unan en la lucha contra la precariedad. Otro de los objetivos es ofrecer soluciones, ya que la precariedad nos es una condición laboral, sino que puede y debe ser reversible.

 

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la lucha, a los trabajadores y trabajadoras de nuestros sectores, a las generaciones presentes y futuras, en su mayoría mujeres, para que nos acompañen en esa lucha contra la precariedad. Una lucha que, al fin y al cabo, sólo tendrá éxito a través de la organización de la clase obrera, organicidad que tendrá mucha más fuerza si se hace a través del sindicalismo de clase, que de forma dispersa. 

 

Y el sindicato sólo tendrá futuro si es el referente y el ámbito de organización de esas nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras, de esos millones de personas que sufren la precariedad en sus diferentes vertientes, a quienes el capital pretende clasificar en una denominación de casta hasta inferior al proletariado: "el precariado". Esa es, reitero, nuestra gran lucha de presente y futuro, la lucha contra la precariedad, que afecta especialmente a mujeres y menores de 35 años, una lucha feminista y generacional.

 

Decía antes que esa lucha es, al fin y al cabo, la lucha por la Dignidad y la Libertad, con mayúsculas, porque resulta muy difícil preservar ambas cuando tienes que ir a ponerte los cascos enferma por temor a que no te llamen más, cuando te hacen contratos de sólo hora y cuarto en un comedor escolar, cuando tienes hasta que dar las gracias porque te aseguren con un contrato de tres horas en un bar en el que estás echando diez, cuando te han externalizado a una empresa multiservicios que te paga dos euros por limpiar cada habitación del hotel, cuando aguantas currando en la caja registradora durante horas con una tendinitis, cuando se tiene miedo a entrar en una lista de despidos por no cumplir objetivos comerciales, etc.

 

Muchos de ellos, de ellas, trabajadores y trabajadoras pobres, para quienes tener un salario mileurista se les antoja como un sueño, porque es una pesadilla dar de comer a los suyos y además pagar la hipoteca, gente que protagoniza la heroicidad cotidiana de intentar trabajar para vivir, preservando esa Dignidad y esa Libertad a la que hacíamos referencia antes. Gente a quienes la campaña lanzada por CCOO Servicios busca visibilizar, empoderar, sumar y organizar desde una estética que posiblemente conecte más a primera vista con determinados colectivos, pero que sin duda es provocadora y llamativa, la de visualizarlos como superhéroes y superheroínas, porque si lo pensamos bien es lo que son, en esa gran lucha contra la precariedad, en esa 'Precarity War', para que sean conscientes que el éxito de la lucha dependerá del tamaño del ejército, de la fuerza colectiva.

 

Todo lo que está ocurriendo en el mercado laboral es producto de las reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos de turno, que han fomentado las desigualdades de la sociedad, y éstas se reflejan en todo el mercado laboral, principalmente en mujeres y jóvenes, de formas distintas, pero con un elemento común: el empeoramiento de las condiciones laborales.

 

Actualmente el 72% de los contratos parciales son firmados por mujeres. Más de la mitad de estos contratos no son deseados, si no han podido encontrar un contrato con mayor jornada. La temporalidad, que recae en un porcentaje muy superior en las mujeres (80%) y la discontinuidad en la ocupación son también elementos muy característicos de sectores que están más feminizados como el de las camareras de piso o colectividades, que han sufrido las consecuencias de la precarización con mayor gravedad. 

 

En esta espiral de precariedad surgen las externalizaciones, que aunque no se sufren en todos los subsectores de la hostelería, sí se dan con mucha fuerza en las camareras de piso, así como en las monitoras de comedores. Las empresas multiservicios aprovechan esta situación para empeorar aún más las condiciones sociales y económicas de estos colectivos, que para algunas personas son invisibles.

 

Además, las altas tasas de desempleo juvenil en la actualidad hacen que los y las jóvenes que se incorporan al mundo laboral sufran una alta tasa de temporalidad, bajos salarios, falta de reconocimiento del nivel formativo adquirido en muchos casos y becas abusivas, que no responden a su objetivo: la formación.

 

La realidad que se esconde por debajo de muchas becas es un vínculo laboral, del cual las empresas se benefician económicamente. En esta situación de indefensión se encuentran miles de personas, que no tienen los derechos ni las garantías del resto de los trabajadores y trabajadoras. En el último informe realizado por CCOO se estipulaba que el número de becas es aproximadamente de 200.000, y que más del 25% eran fraudulentas.

 

En definitiva, la precariedad nos trasforma en trabajadoras y trabajadores pobres, condenados a trabajar sin descanso; sometidos a gran ansiedad y estrés, cumpliendo objetivos descabellados para no perder nuestro puesto de trabajo; renunciando a nuestras vidas y a nuestra salud sólo para poder seguir trabajando.

 

Por eso, ha llegado la hora de decir ¡basta!, de levantarnos y exigir un puesto de trabajo digno en el que no nos dejemos la salud y la vida.

 

Necesitamos supeheroínas y superhéroes. Que todas nuestras voces se unan contra la precariedad. No somos estadísticas, somos personas. Trabajadoras y trabajadores con derechos, con una vida y un trabajo digno.

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