Gonzalo Fuentes

Secretario federal de la Política Institucional de la Federación de Servicios de CCOO

La masificación turística y la precariedad, un problema que niegan los que hablan de ‘turismofobia’

El modelo turístico actual, tanto español como andaluz, da señales de masificación en algunos destinos turísticos y está produciendo un creciente sentimiento de rechazo hacia la industria turística en parte de la población, motivado por varios factores.

 

Es cierto que en Andalucía aún no han aparecido problemas de "turismofobia" como en Barcelona, Palma, Ibiza, Donostia, etc. Primero por su perímetro y porque en Andalucía se han regulando ya unas 22.000 viviendas turísticas, que antes eran alegales o extrahoteleras. Eso quiere decir que Andalucía no tiene problemas de destinos masificados; sin embargo, en nuestra opinión sí, ya que la masificación turística y la precariedad laboral es un problema general del deterioro de la convivencia a causa del exceso que genera; los beneficios del turismo llegan a unos pocos y el malestar a muchos.

 

Estando de acuerdo con el actual decreto que regula las viviendas turísticas en Andalucía, debemos reflexionar sobre si hacen falta cambios. Sobre todo porque, ante la fuerte demanda, está teniendo un "efecto llamada" ya que pisos que se alquilaban a vecinos de los centros históricos de Sevilla, Granada, Málaga y otras ciudades, hoy sus propietarios los alquilan para viviendas turísticas alegales o legales porque le dan mucha más rentabilidad.

 

Lo cierto es que la masificación alojativa se ha convertido en un goteo silencioso para acabar desplazando a la población autóctona y altera la morfología urbana de las ciudades. Así, con esta situación se están perdiendo vecinos en muchos centros de las ciudades y cada vez estamos convirtiendo éstos en parques temáticos, perdiendo autenticidad, al igual que nuestra cultura e idiosincrasia. Por lo tanto van creciendo unos destinos turísticos más estandarizados en el conjunto del estado.

 

A todo ello hay que añadirle que, en muchas ciudades, los espacios comunes están siendo sustituidos por negocios en las terrazas, en espacios públicos, como plazas o aceras. La impresión que tienen muchos ciudadanos es que la especulación urbanística está siendo sustituida por la especulación turística, y, si algún día estalla la burbuja, pagarán los de siempre. 

 

Por lo tanto es hora de que las administraciones con competencia en materias turísticas, tanto los ayuntamientos, comunidades autónomas, como el Gobierno, a nivel central, no se ponga de "perfil", o se dediquen a hablar de las "bondades" y la riqueza y el empleo que genera la industria turística, haciendo campaña de sensibilización, pasando a la ofensiva, atacando las críticas al modelo turístico, que, desde CCOO, no hemos compartido y hemos condenado, cuando se llevan a cabo actos de "vandalismo" contra infraestructuras turísticas. 

 

Los empresarios y el gobierno no pueden seguir cogiendo el "rábano por las hojas" ya que se volverían a equivocar como hasta ahora. No es un problema de marketing, ya que en nuestra opinión debemos ir al fondo y no utilizar la "turismofobia" como un "espantapájaros", que sacan a relucir cuando alguien critica cómo está montado el negocio turístico. Por tanto, lo urgente es no perder el tiempo y ponerse a trabajar en un cambio de modelo turístico, socialmente sostenible, apostando por empleo de calidad y salario decente para sus trabajadores y trabajadoras, como llevamos muchos años reclamando desde CCOO. 

 

Tenemos muy claro que la inmensa mayoría está a favor de la industria turística, y lo que se está pidiendo es un cambio de modelo, tanto en términos fiscales como laborales. Sería necesario fortalecer una fiscalidad que no sólo repare los daños producidos por la actividad turística sino que promueva también otras actividades que reduzcan la dependencia del turismo en ciertas áreas. Lo que no están diciendo es que hay que acabar con este modelo basado en la cantidad y no en la calidad, por lo que no podemos seguir pensando que cada año debemos seguir buscando superar récords, ya que no es sostenible subir cada año en número de visitantes. Lo que habría que hacer es aumentar las estancias, los gastos por turistas e intentar que los visitantes se repartan mejor a lo largo de los doce meses del año con el objetivo de aminorar la estacionalidad turística. Para ello es imprescindible aumentar la calidad en el servicio, así como la creación de empleo de calidad y derechos, basado en contratación estable y salarios dignos, porque una persona bien pagada, reconocida y bien tratada, ofrece un servicio de mucha más calidad y ello redunda en la satisfacción de un turista, que además hay que intentar fidelizar. 

 

El problema que tenemos ahora es que el empleo que está generando el turismo es la "cara B del turismo" ya que cada vez es más precario: inestabilidad, temporalidad, baja remuneración, sobrecarga de trabajo, contratación a tiempo parcial, que, a menudo, deriva en fraude, subcontrataciones cada vez más extendidas, abusos de diversos tipos, situaciones flagrantes de discriminación y desigualdad para las mujeres, elevados riesgos en la salud tanto física como psíquica, etc. 

 

Para cambiar esta realidad, debemos cambiar el contraste entre el récord en los datos turísticos de visitantes, pernoctaciones y rentabilidad, en comparación con la evolución, estabilidad, calidad y condiciones del empleo. Desde CCOO aspiramos a una apuesta y reivindicación, que entendemos debería ser compartida por todos los estamentos vinculados con el sector: la de construir un modelo turístico sostenible y socialmente responsable, basado en la calidad del servicio, en el que deje de existir una "cara B" del Turismo a nivel estatal y andaluz, construyendo un modelo turístico sostenible y socialmente responsable, basado en la calidad del servicio, así como en la estabilidad en el empleo, la cualificación y la formación profesional de los profesionales que lo prestan, frente a modelos cortoplacistas, centrados en la maximización del beneficio a costa de la competencia desleal y el dumping, las externalizaciones, el ajuste de costes laborales y el fraude de ley.

 

Otro de los temas que perciben los ciudadanos es que la expansión del turismo no sólo contribuye muy poco al bienestar común en determinadas poblaciones, sino que además conlleva daños cada vez mayores sobre su entorno. Sobresaturación y aglomeración en el transporte y determinados espacios, incremento de los precios, expulsión hacia las periferias del vecindario de ciertas áreas turistizadas que no pueden competir con las rentas del alojamiento turístico, contaminación, incremento del gasto público destinado a subvencionar sus necesidades, destrucción de territorios naturales, etc. 

 

Por lo tanto, desde CCOO, creemos que es necesario apostar por políticas que apoyen el turismo socialmente responsable que cambien esta realidad para que hagan posible la convivencia entre vecinos y turistas, apostando por un modelo de turismo sostenible que evite los problemas de convivencia que están apareciendo hoy en muchas ciudades españolas a nivel general. 

 

En este punto, para el sindicato es fundamental llevar a cabo campañas de información y una actuación inspectora para la detección y corrección en la prestación de servicios turísticos en clandestinidad y en el cumplimiento de la normativa turística.

 

En definitiva, CCOO aboga por un pacto a favor de la hostelería reglada, contra la economía sumergida y por la regulación, lo más homogénea posible de las viviendas de uso turístico en el conjunto del Estado Español.

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