Gonzalo Fuentes

Secretario federal de la Política Institucional de la Federación de Servicios de CCOO

La Cara B del turismo: precariedad, fraude y falta de derechos

Como cada año, en la celebración del Día Mundial del Turismo, la Organización Mundial del Turismo (OMT) quiere poner de relieve y en valor la sensibilidad de la industria turística a nivel mundial de un turismo para todos. En ese sentido el lema de la conmemoración de este año se presenta como: 'Turismo para todos: promover la aceptabilidad universal' con el objetivo de involucrar a las empresas y al conjunto de las administraciones en fomentar proyectos que mejoren la accesibilidad, ya que existen mil millones de personas con discapacidad en todo el mundo, cifra que se acerca a los 90 millones en la Unión Europea. La mejora de la accesibilidad también facilita la experiencia turística a personas con problemas de movilidad, mayores y familias. Como no puede ser de otra manera los sindicatos y asociaciones firmantes mostramos nuestro acuerdo, tanto con el lema como con sus objetivos.

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Turismo 2016, el pasado día 27 de septiembre, las Federaciones de Servicios de CC.OO. y de UGT, hemos organizado una primera jornada de movilización en el conjunto del Estado, ya que la bonanza económica que vive la industria turística, a nivel general y, en particular, la española, se ha traducido en una mayor explotación laboral sustentada en salarios más bajos, precariedad laboral, falta de negociación colectiva sectorial y aumento de la externalización con el objetivo de no aplicar los convenios colectivos sectoriales, rebajando los salarios en torno al 40% como en el caso de las camareras de pisos.
En este acto tan significativo para el turismo internacional, los sindicatos hemos reivindicado el derecho a tener unas condiciones de trabajo dignas con un empleo con derechos y profesionalidad, por el derecho de la negociación colectiva, recuperando los derechos y el poder adquisitivo de los salarios, por la derogación de las reformas laborales de los distintos gobiernos, contra la pobreza salarial y las externalizaciones, así como el reconocimiento de las enfermedades profesionales. En definitiva, un empleo y un salario decente para que dejemos de ser la cara B del turismo en España.

Para conseguirlo, hemos contado con la participación del conjunto de trabajadoras y trabajadores del sector en el grueso de movilizaciones convocadas para esta fecha tan señalada en la industria turísticas a nivel mundial y que las personas que trabajamos en ella en España tenemos mucho que reivindicar pero, lamentablemente, poco que festejar.

Pero más allá de la apuesta realizada, la OMT, las Federaciones de Servicios de CC.OO. y UGT, la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE), Asociación de Maîtres Camareros de España (AMYCE), Asociación Española de Gobernantas (ASEGO) y la Asociación Nacional de Conserjes de Hotel (Las Llaves de Oro), apostamos y defendemos una industria turística mundial, europea y española, que debe contribuir al desarrollo sostenible y junto a ello, ha de convertirse en uno de los principales sectores de creación de empleo estable y de futuro.

Además, el turismo puede y debe convertirse en palanca para el impulso a nuevas e importantes oportunidades, ayudando a aliviar la pobreza y a impulsar el desarrollo, frenar el éxodo rural y alimentar el sentimiento de orgullo y la autoestima de las comunidades y a aumentar la sensibilización sobre la necesidad de preservar el patrimonio cultural y natural, ya que por su carácter transversal, el turismo se relaciona prácticamente con todos los ámbitos de la actividad económica y ejerce una gran influencia en otros sectores de la producción, como la agricultura, la construcción, la industria auxiliar, la artesanía, el comercio y, sobre todo, los servicios de transporte. El turismo, hemos de afirmar con absoluta rotundidad, es motor para el desarrollo industrial y económico.

Sin duda, una de las grandes amenazas que tiene la industria turística en el mundo son los conflictos bélicos, el terrorismo, que afecta a distintas zonas del planeta y que erosiona de manera gravísima el encuentro entre los diversos pueblos, que contribuyen de manera decisiva a promover el entendimiento multicultural.
Otra de las mayores amenazas que hoy tiene la industria turística es el tipo de políticas que se están llevando a cabo en la mayoría de los países de la Unión Europea (UE), que está trayendo un incremento del desempleo y la desigualdad, empobreciendo a millones de personas del viejo continente, que debilita hasta el extremo la Europa social, poniendo en riesgo el futuro de la propia Unión Europea.

Asistimos a un ataque sin precedentes al Estado del Bienestar y con ello, a la industria del bienestar, que es también, la turística. Hemos de subrayar de nuevo, que desde ese día histórico del 27 septiembre del 1970, donde la OMT instauró el Día Mundial del Turismo, la industria turística mundial es la que más empleo y riqueza han generado en el mundo.

Por el turismo, hay que afirmar, se han socializado distintas capas de personas que antes no hacían turismo, porque su estatus social no se lo permitía, cuestión que ahora está en entredicho por el aumento del desempleo, la desigualdad y la pobreza.

A pesar de un contexto ciertamente negativo, la industria turística europea y española siguen siendo un sector clave para el desarrollo económico, tal como muestra la aportación al PIB, como a la generación de empleo así como por su incidencia positiva en la producción de bienes y servicios en otros sectores de la economía, a pesar del contexto no favorable. Así lo demuestran los datos del año 2015 y lo que llevamos de 2016 con aumento de las principales variables turísticas como los visitantes, ocupaciones, pernoctaciones y rentabilidad de las empresas. Es cierto que la industria turística genera empleo, pero por debajo del resto de las principales variables turísticas y el empleo que se crea es a base de destruir empleo de calidad y con derechos para sustituirlo por un empleo precario a tiempo parcial y en muchos casos fraudulento, ya que se trabajan más horas de las contratadas, lo que supone un fraude a la Seguridad Social.

Las organizaciones, firmantes de la declaración, nos manifestamos a favor de una industria turística de calidad, demandando al Gobierno central, que impulse un pacto en coordinación con las comunidades autónomas, en el que participen, las asociaciones de empresarios representativas, las asociaciones profesionales y los sindicatos mayoritarios del sector, en favor de la oferta reglada para hacer frente a la oferta alegal, para que afloren este tipo de viviendas y para que se puedan comercializar de una manera reglada y así acabar con la competencia desleal y el intrusismo. Propiciar que aflore la economía sumergida, a nivel general y, en particular, el empleo sumergido, reforzando las inspecciones turísticas y la Inspección de Trabajo.

Somos conscientes de que el nuevo escenario turístico del siglo XXI apuesta por ser un modelo de turismo sostenible, para maximizar los efectos económicos de un bien tan escaso como es el suelo, preservando el litoral, los recursos naturales y culturales sobre los que se asienta la viabilidad a largo plazo del desarrollo turístico, además de mantener elementos característicos vinculados al concepto de bienestar y seguridad europeos.
Uno de los retos para caracterizar al modelo turístico de esta etapa ha de ser la sostenibilidad económica, ambiental y social, con clara consideración de la capacidad de los distintos territorios.

En definitiva, se hace necesaria una modernización del modelo turístico desde el convencimiento de avanzar en aspectos cualitativos y favorecer una tendencia de calidad y de excelencia del sector, que supere la idea de crecimiento como paradigma de buenos resultado en el número de visitantes.

En el ámbito de los servicios turísticos consideramos elementos clave de competitividad, la necesaria y permanente formación de los recursos humanos a todos los niveles y dirigida tanto a los trabajadores en activo como a los empresarios, así como la formación turística ocupacional, que apueste por la consolidación de la estabilidad en el empleo para las personas que trabajan en la industria turística.

Por lo tanto, para las organizaciones firmantes de la declaración, uno de los principales retos que ha de afrontar la industria turística española es la apuesta por más y mejor empleo para mejorar la relación precio-calidad-servicio, para que los millones de turistas que nos visitan se vayan contentos y satisfechos, y eso sólo se puede conseguir apostando por un empleo de calidad y con derechos, basado en contratos fijos y fijos discontinuos. Ya que la calidad turística consiste en trabajador satisfecho y motivado igual a turista satisfecho y feliz.

En definitiva, nuestro reto es hacer del Turismo un motor de nuestra economía, que sirva de palanca para el cambio hacia un nuevo modelo productivo, que ponga la economía al servicio de las personas, en condiciones de igualdad, derechos, bienestar y sostenibilidad ambiental.

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