Rafael de la Fuente

Profesor invitado de la universidad de Cornell

La Asociación de Amigos de la Música de Marbella

No podían ser Marbella y la Costa del Sol malagueña una excepción. Como en otros grandes destinos turísticos internacionales, entre ellos la ciudad austriaca de Salzburgo, la música no podía estar ausente en la historia y los éxitos de ese gran enclave turístico andaluz. Marbella. Ese lugar mágico que ostenta merecidamente desde hace décadas el liderazgo del turismo vacacional de alta gama de España.

Por primera vez en mi larga y siempre grata colaboración con esta revista, Andalucía Única, voy a escribir sobre la Asociación de Amigos de la Música de Marbella. Tendría que haberlo hecho hace mucho tiempo. Por ello les pido perdón. Ya que es obvio que esta famosa asociación de amantes de la gran música es muy importante en el pasado, presente y futuro de la cultura de Andalucía. Quizás muchos no saben que la región acoge desde hace casi medio siglo a una de las más prestigiosas asociaciones musicales de Europa. Ya se han cumplido los 46 años desde aquellas primeras reuniones que precedieron al primer concierto inaugural de la Asociación. Fue el 23 de octubre de 1970, en el salón de actos del Instituto Río Verde marbellí. Una semana antes había fallecido una de las personas que más se comprometieron con el proyecto: don Antonio Galeras. Antes de que comenzaran a sonar las primeras notas del maestro don Rafael Arroyo en el flamante Bechstein de la Asociación, se guardó un minuto de silencio en honor de ese mecenas, tan admirable como generoso, que no pudo estar presente en un momento por el que él, su familia y sus amigos habían trabajado y soñado tanto.

Como también había puesto todo su empeño y su afecto el entonces Presidente de Honor de la Asociación, un ilustre residente enamorado de su Marbella: don Arturo Rubinstein, el pianista de los Reyes y el Rey de los pianistas. El más grande entre los grandes. Don Arturo amaba a Marbella y su casa andaluza, su refugio, 'La Rueda', donde fue tan feliz. El fallecimiento de don Arturo Rubinstein el 20 de diciembre de 1982 dejó un vacío en la presidencia de honor de la Asociación de Amigos de la Música de Marbella, vacío que solamente otro gigante, otro maestro, podría llenar: don Plácido Domingo. La generosidad y el afecto de don Arturo por la Asociación cristalizó en muchas formas, todas positivas para Marbella y para el arte de la música. En las que no fue ajena la presencia en la ciudad de uno de los más grandes tenores de la historia, don Plácido Domingo, un español universal. 

Unos meses después del fallecimiento de don Arturo, don Plácido protagonizó en el verano de 1983 un gran acontecimiento musical en Las Canteras de Marbella, a los pies del pico de La Concha, en plena Sierra Blanca. Los mecenas norteamericanos Elizabeth y David Brockman, afincados en Marbella y grandes admiradores y amigos de la Asociación, con la colaboración del creador de la Marbella turística, el príncipe Alfonso de Hohenlohe y la Asociación de Amigos de la Música, hicieron posible el que una de las voces más respetadas del mundo de la música resonara en un paraje excepcional como el de Las Canteras. En ese momento estelar de la Historia con mayúscula de nuestra ciudad, don Plácido Domingo aceptó ser el futuro Presidente de Honor de la Asociación de Amigos de la Música de Marbella.

Unos años después de esta visita de Plácido Domingo, los Brockman lograron que el Festival Internacional de Música de Marbella fuera una feliz realidad. Tuvo lugar entre el 21 y el 28 de julio de 1989, también en Las Canteras. Se volcaron el Ayuntamiento y los estamentos de la ciudad, con la ayuda y el trabajo, siempre tan desinteresado como eficaz, de la Asociación. Tuvo el acontecimiento ilustres antecedentes: la Real Fundación de Música de Cámara de España, constituída en Madrid bajo el patrocinio de S.M. El Rey, con la presidencia de S.A. el Duque de Badajoz y la colaboración incansable de nuestra convecina y mecenas, doña Elizabeth Brockman, en su calidad de Vicepresidenta. Por retrasos en los trabajo de reforma de la sede de la Real Fundación, el Teatro Lara de Madrid, se decidió que la fundación comenzara su andadura patrocinando el Festival de Marbella. Fue un éxito memorable.

Doña Keta Galeras, secretaria general de la Asociación y su hija Yolanda, la actual presidenta desde 1999, aprovecharon un viaje a Nueva York para conocer de primera mano el proyecto de Elizabeth Brockman. Quedaron deslumbradas. Deseaba ésta enamorada de España construir un recinto musical con una arquitectura espectacular, adaptada a un entorno natural único y con instalaciones que permitieran su utilización durante todo el año. Proyecto que se malogró -aunque nunca se olvidó- en las turbulentas etapas de la historia de la ciudad a partir del 1991, ya felizmente superadas.

Decía don Miguel de Cervantes que allí donde reina la música no puede haber maldad. Sólo armonía, belleza y el milagro del arte en estado de gracia. La Asociación lo ha demostrado durante casi medio siglo. Entre octubre y mayo se celebra cada mes un gran concierto que se confía a solistas y maestros llegados desde los cuatro puntos cardinales. Se celebran en los salones de los grandes hoteles de Marbella. En la actualidad en el Gran Hotel Meliá Don Pepe. Una faceta de la historia de la Asociación que nos sigue admirando es que ésta se financia exclusivamente a través de las cuotas de sus socios y de las entradas que los visitantes de la ciudad abonan para poder asistir a unos conciertos espléndidos.

Siempre he dicho que aparte del inmenso honor de tener unos Presidentes de Honor como don Arturo Rubinstein y don Plácido Domingo, tiene esta prestigiosa asociación un activo muy especial: la internacionalidad y la devoción y la fidelidad a la música de unos asociados y amigos excepcionales. Son ellos sin duda el primer activo de una institución maravillosa en todos los sentidos, sin olvidar a todos aquellos que durante casi medio siglo han dedicado su trabajo y su talento a esta asociación, orgullo de Marbella y de Andalucía. Como las sucesivas generaciones de la familia Galeras. Don Antonio, su inolvidable esposa Keta, y la actual presidenta, la hija de ambos, Yolanda Galeras. Sin olvidar a su hija, Vanessa. A todos ellos Marbella y toda Andalucía les debe un largo, cálido y muy afectuoso aplauso. Como dirían nuestros amigos de habla inglesa: "A standing ovation".

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