Rafael Fuentes

Dr. en Ciencias Económicas y Empresariales @RafaFuentesGarc

El caballo del retratista

Acordaos cuando éramos niños, hace ya unos quince años, y nuestros padres nos llevaban a la feria. Siempre había una pequeña caseta de fotografía, donde podíamos ver un caballo de cartón-piedra en el que nos queríamos montar.

En mi tierra, y seguro que en la tuya, cuando algo no funciona porque está parado, solemos todavía acordarnos de aquella estampa y decir que está “más parado que el caballo del retratista”. Y así está, queridos amigos y amigas, la actividad pública del turismo en nuestro país. Parado, quieto, inactivo, inmóvil...

Me estoy refiriendo a la actividad turística del Gobierno central, ya que es cierto que en distintas administraciones regionales o locales, sí se están poniendo en marcha políticas, estrategias y actuaciones, que tienen que ver con el amplio abanico del mundo multidisciplinar que abarca la actividad turística.

Pero en el Gobierno central, en los últimos meses del año pasado no se hizo nada, y en este año, se ha hecho el doble que el año pasado, es decir, nada de nada.

Nadie toma una decisión, nadie plantea un proyecto, nadie toma una iniciativa... incluso nadie quiere salir en la foto ¡¡¡que eso ya es decir!!! ¿Recuerdas cuándo salió el ministro o la secretaria de Estado en una foto relacionado con el turismo? Alucinante.

Algunos de mis queridos doce lectores pueden estar pensando: “hombre Rafa, tampoco es tanto, llevamos así un mes y medio”. Pero no, eso no es cierto, aunque pueda perder al diez por ciento de mis lectores (uno y un trozo de otro), eso no es cierto. La gestión turística de la Administración Central se paró en julio, y de eso hace ya la friolera de siete meses.

En agosto, ya conocemos la situación de la Administración, cierre total, y además lo comparto, creo que es mejor un mes cerrado que cuatro a ralentí. A partir de septiembre nos sumergimos en la época preelectoral, de la que ninguno queremos acordarnos, y que se nos puede volver a presentar dentro de un par de meses como una pesadilla reincidente. Pues eso, que en octubre, noviembre... nadie quería meter la pata, y la mejor forma de no meter la pata es… no hacer nada.

En diciembre ya sabemos, elecciones. En enero ya sabemos, el lío posterior de las elecciones y en febrero, también lo sabemos, el embrollo de que uno se esconde de intentar formar gobierno y otro lo intenta con diestro y siniestro. En definitiva, un lío más grande.
Y aquí estamos, en marzo, después de esos siete meses y el motor que nos da de comer, y algo también muy importante, de beber, sigue más parado que el famoso caballo del retratista.

A ver si me explico, es como si en una empresa la Dirección General está siete meses sin tomar decisiones y cada departamento y empleado sigue realizando su trabajo, pero sin un plan de futuro, sin nuevos proyectos, sin nuevas inversiones... aunque, estoy cayendo ahora mismo, muchas veces es infinitamente mejor en muchas empresas y en muchos gobiernos que esa Dirección General se tomara siete meses de vacaciones, se lo agradeceríamos muchos y todo funcionaría mejor.

El otro día, en una de estos almuerzos/tertulias turísticas que tanto nos gusta, en la que hablamos tanto y hacemos tan poco, salió este tema, y fue una de las pocas cosas en las que estábamos de acuerdo. La conversación fue, más o menos, así, empezando como siempre por Antonio:

- Pues hace cuatro meses que enviamos una carta a la secretaria de Estado para que nos recibiera y presentarle los objetivos de nuestra asociación, y ni nos han contestado. Llamé la semana pasada y me dijeron que no querían recibir a nadie hasta que pasaran estas “circunstancias”.

- Hombre, Antonio, dijo otro Antonio. Nosotros estamos esperando una licitación sobre un tema de turismo de golf, que nos consta que lleva hecha un año, pero nos dicen que en estos momentos no quieren sacarla, y que esperarán al nuevo equipo de gobierno.

- Ya, pero eso puede ser dentro de tres meses, le dije.

- Y de cinco meses, me dijeron desde Madrid, me contestó Antonio.
En eso que se escuchó un susurro común “joderrrrrrrrrrrr”, y posteriormente a uno de nosotros con un “jajaja”.

- ¿De qué te ríes Antonio?
(No es que todos mis amigos se llamen Antonio, es que tampoco quiero decir públicamente quien dice determinadas cosas en privado, y además cada uno elige a sus amigos y algunos los elegimos por sus nombres).

- Pues que nosotros presentamos un proyecto para que fuera coordinado por las OET's en Estados Unidos, pero tenía que partir la directriz desde Madrid, en el mes de septiembre, y llevamos todavía esperando respuesta... aunque la acción ya la realizamos a principios de febrero.

Otra vez se escuchó ese común “joderrrrrrrrrrrrrr”, Antonio, sí otro Antonio, dijo:

- Desde septiembre llevo esperando una respuesta para un proyecto de turismo náutico que vertebraría a varias regiones turísticas sobre un paquete específico y nuevo.
Ahora, ya cabreados, ni el “joderrrrrrrrrrrr” se oyó.

La situación es clara, hay un proyecto de innovación turística muy interesante para hacer nuestros hoteles más sostenibles... pues a esperar. Hay un proyecto de un grupo de investigación de una Universidad para mejorar la presencia del e-marketing a nivel internacional de nuestros campos de golf... pues a esperar. Hay un proyecto de asociacionismo del turismo rural para crear un club de productos... pues a esperar. Hay una iniciativa de una zona turística de organizar un fam trip internacional relacionado con el turismo de salud... pues a esperar. Y así todo, esperando... y al camarón que se duerme… se lo lleva la corriente.

Es decir, que el país más competitivo del mundo según el Fondo Económico Mundial, está trabajando concienzudamente en los últimos meses… para dejar de serlo. Con dos cojones, no me digáis que muchas veces nuestro “sector turístico público” no es desesperante.

Lo peor de todo es que de seguir así, lo vamos a conseguir, y conseguiremos el objetivo de dejar de ser el primero para pasar a ser el tercer país más competitivo del mundo, porque mientras que nuestra Administración Turística nacional está dormida, la de otros países siguen incentivando y dinamizando la actividad turística.

No obstante, quizás lo peor de todo sería comprobar que pese a esta parálisis, España siguiera siendo el país más competitivo del mundo, ya que podríamos entender que estando dormida la Administración Turística del Estado, todo sigue funcionando igual... y muchos podrían hacer una reflexión tan simple como ¿y entonces para qué coño sirven? Ufff, en menudo lío nos meteríamos.

Yo creo que lo ideal es que bajáramos del primer puesto al segundo, no más. Así podríamos entender que el sistema que tenemos desde hace tantas décadas funciona, porque de lo contrario, y si España se consolidara aún más como el país más competitivo del mundo, menuda cara de gilipollas se nos quedaría a muchos.

Imaginaos que, bueno, mejor ni os imaginéis.

Yo, que sí que estoy convencido que es necesario la puesta en marcha de proyectos turísticos a iniciativa de un Ministerio de Turismo, que para eso vivimos del turismo, lo que estoy es ya ansioso de que se acabe este culebrón de una vez. Que se nombre un equipo rector de la actividad turística en España, y que se pongan en marcha políticas, iniciativas, proyectos, o como queramos llamarlos, que dinamicen y hagan todavía más competitivas a las actividades turísticas, que son las principales generadoras de empleo y riqueza de nuestro país.

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