Editorial febrero 2018

Estos últimos años están siendo rompedores en todas las dimensiones en las que el turismo tiene cabida, ya sea en el número de turistas que llegan a nuestra comunidad o en las cifras de visitantes de la última edición de la Feria Internacional de Turismo, Fitur. Y es que la tradicional feria madrileña de turismo, la más importante representación de esta industria en nuestro país, ha batido este año todos los récords de asistencia, con la importancia que esto tiene para nuestro mercado, ya que el andaluz siempre ha sido un turismo con una base fundamental en esta feria, que es donde el sector se viste de largo.

 

Esto, junto a las cifras de 2017 donde una vez más se han superado todas las expectativas, ha hecho que la presidenta de la Junta de Andalucía asegure que este año 2018 los datos de turistas que lleguen a nuestra tierra serán, una vez más -ya casi es una costumbre-, superados históricamente. Una gran noticia si vinera acompañada, como debiera ser, de un empleo de calidad y estable, algo que es uno de los objetivos de todas las administraciones públicas, pero que aún hoy no ha tenido el efecto estabilizar para la sociedad que el turismo como industria debe ofrecer; un efecto tan necesario como urgente.

 

En este sentido, además, las propuestas que se desarrollaron en Fitur 2018 por parte de la Consejería de Turismo y Deporte junto con los diversos Patronatos provinciales de la comunidad, vienen a atraer nuevos visitantes gracias a la búsqueda de nuevos mercados de interés, cubriendo la diversa demanda que existe y que es cada año que pasa más ecléctica. Diferentes ofertas, para diferentes gustos y turistas.

 

Esto, que es obviamente una ventaja y una necesidad que traerá como consecuencia positiva reducir la estacionalidad, también puede ser un arma de doble filo porque, como reza la sabiduría popular, quien mucho abarca, poco aprieta. Es decir, podemos correr el riesgo de dejar de lado elementos turísticos cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada a lo largo de las décadas. Dejarlas de lado en lugar de actualizarlas correctamente y generar un turismo sostenible a largo plazo que evite una de las preocupaciones que, poco a poco, finalmente, se está abriendo paso: el fantasma de la masificación.

 

Desde Andalucía Única llevamos ya tiempo advirtiendo algo que es evidente: existe un riesgo de masificación en puntos turísticos concretos de nuestra región, cuyas consecuencias pueden ser muy graves. Consecuencias que no podrán ser reparadas en un largo tiempo y que podrían evitarse si existiera una voluntad por no esconder la cabeza en la tierra como los avestruces; el hecho de negar una evidencia no va a hacer que esta desaparezca. De este modo, los artífices políticos deberían tener en cuenta que una masificación del destino no sólo va a acabar con la estructura social y económica de los centros históricos primero, para después extenderse a las barriadas limítrofes de las ciudades masificadas, sino que a la larga la publicidad que generará dicha masificación entre los posibles visitantes de nuestra comunidad puede dar al traste con décadas de promoción y campañas de bienvenida a los turistas.

Comentarios

    No hay ningun comentario.

Deja tu comentario

Para poder dejar un comentario debe ser usuario registrado. Crea una cuenta o inicia sesión

Otras opiniones

  1. Vendrá

  2. CCOO pide unificar la normativa de alquileres vacacionales

  3. Noticiero Turístico febrero 2018

  4. Almuerzo en el Gran Hotel Miramar

  5. Paisajes sicilianos