Almuerzo en el Restaurante Jacinto

De cuando en cuando la Academia Gastronómica de Málaga le toca "salir a la mar" y visitar alguna de las excelentes marisquerías con las que cuenta nuestra provincia. Y el almuerzo del pasado mes de septiembre nos invitaba a embarcar en un familiar y renovado establecimiento ubicado en la avenida Obispo Ángel Herrera Oria. Será casualidad que el más tarde nombrado cardenal fuese natural de Santander, y quién sabe si inspirador de Jacinto, fundador de la marisquería a la que da nombre, de poder presumir de ser uno de los mejores locales para comer anchoa de Málaga y lo que las lonjas de nuestra costa nos ofrecen cada jornada.

Al cruzar la pasarela que conforma la escalera de acceso al restaurante nos encontramos a babor con una vitrina expositora siempre bien surtida y que daba la bienvenida a la Gastronómica.
A estribor una bodega repleta de buenas referencias que acompañar al comensal y en nuestra imaginaria proa una extensa barra en la que pudimos disfrutar del primer manzanilla pasada del día o una cerveza bien servida, antes de pasar al espacio que nos tenía reservado el actual capitán de la embarcación, Pablo, hijo de Jacinto, y cuya juventud y profesionalidad pudieron comprobar todos los académicos asistentes, así como la hospitalidad y complicidad de la que nos agrada disfrutar siempre en nuestras reuniones.  

Excelente queso curado de oveja y buen jamón ibérico sirvieron para abrir boca, una de las mejores formas de hacerlo en cualquier mesa, y como preámbulo del "homenaje marino" que nos tenía preparado la cocina de Jacinto, al que tenemos que agradecer que todos los platos fueron servidos de forma individual, requerimiento de nuestra Academia a todos los restaurantes que visitamos.

En mi opinión, la ensaladilla rusa puede ser un buen termómetro de la calidad de un negocio y aunque no es de las mejores que recuerde, el punto de la patata, el sabor y los ingredientes la hacen notable y que tenga una personalidad marcada.

El hecho de que no se cocinen significa que sea tan fácil encontrarlos de la calidad de los bolos y conchas finas que nos sirvieron a continuación.

Carnes prietas, elásticas, tersas, muy jugosas y con potentes esencias marinas. Sello de Málaga cien por cien que quizás por su abundancia, bajo precio o arraigo popular no siempre valoramos como se debiera.

Y aunque la barba es la que está de moda, en Jacinto son los bigotes los que se suelen lucir, como los de las gambas de Málaga y quisquillas de Motril que disfrutamos al degustar a continuación. Cocción, sabor y frescura de 10.
Y aunque había todavía recorrido aquí añadiría: ¿Y a quién le amarga un dulce? Aunque en este caso sea de mar porque la cigala lució en esplendor de cocción, frescura y de excelente calidad.

La provincia de Málaga también atesora en su bagaje culinario ser uno de los mejores sitios de la piel de toro para degustar una buena fritura. Y Jacinto no defraudó y los boquerones, aunque los he comido mejores en esta casa y el hígado de rape estaba un punto por encima del punto ideal de fritura, fueron una demostración, por variedad y presentación, del nivel de implicación y ganas de agradar del local que visitamos.

Por si lo anterior no fuese suficiente acabamos con unas cocochas de merluza al pil-pil que nada tenían que enviar al mejor choco del Pais Vasco y de termino una excelente Corvina que la imagen lo dice todo.
Mango de la Axarquía como postre y cafés sirvieron para cerrar este nuevo encuentro mensual de la Gastronómica de Málaga.

Los caldos del almuerzo

La bodega La gitana en rama: Vino generoso de crianza biológica bajo velo de flor. Color amarillo con matices verdosos y fresca fragancia de la brisa marina. En boca, fresco, seco, ligero al paladar y toque amargo.

Albariño Pazo san Mauro 2015: Gran expresividad de la uva albariño con potencia y finura a la vez. Amplio, elegante, sedoso y sutil son características de este vino con un final largo y mineral.

Tinto Pierola crianza 2013: Color cereza intenso, bien cubierto. En nariz potente con aromas de frutas del bosque, cedro y vainilla. En boca carnoso y equilibrado. Retrogusto potente, largo y con personalidad.

Nuestro agradecimiento de parte de todos los miembros de la Academia Gastronómica de Málaga a Jacinto e hijos y a todo su equipo de sala y cocina por la atención ofrecida en tan señero restaurante.

 

                                                                                                                                                                                                                                             Manolo Tornay / José María Martos

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