Norberto del Castillo: “Un espeto de sardinas simboliza la libertad”

A punto de cumplir sus 50 veranos en la costa del sol, este histórico empresario hostelero tiene muy claras las futuras necesidades del sector.

Norberto del Castillo lleva toda su vida ligado al turismo. Perteneciente a esa generación dura, profesional y responsable que hizo del trabajo bien hecho el centro de su realidad, Del Castillo cumplirá el año que viene sus 50 veranos en Málaga, en Los Boliches, en la conocida barriada fuengiroleña. Antes había trabajado en su Granada natal, desde los 12 años, y en tan sólo una década, a los 22 recién cumplidos, ya era director de un famoso hotel en la Costa Brava muy frecuentado por Salvador Dalí. El actual presidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Playas (Faeplayas) -al frente de la cual lleva cuatro décadas- y de la Federación Española de Empresarios de Playas (Fesempla) es una de las principales voces de un segmento turístico, la de los chiringuitos, que no comenzó con la buena fama con la que cuenta hoy en día. Un segmento fundamental para el turismo de 'sol y playa' que sin embargo lleva más de 12 años luchando por que se solucione la ordenación de la situación de estos establecimientos. Un hecho que quizás se produce porque, como dice Del Castillo, el turismo de 'sol y playa' no obtiene el respeto que se merece. Respeto que Del Castillo no pierde la oportunidad de reivindicar en cualquier ocasión que se le presenta.

-Cuando todo parecía tener un final feliz con respecto a la problemática de los chiringuitos, el Tribunal Supremo anula el derecho de preferencia con respecto a las concesiones de muchos empresarios. Ya han mantenido reuniones con la Junta para abordar este asunto, ¿qué han sacado en claro?

-Nos reunimos a principio y a finales de agosto, y la verdad es que entre una y otra reunión no ha habido novedades. En la segunda reunión la Junta nos convocó para decirnos lo que ya sabíamos: que hay que esperar a que el equipo jurídico que está de vacaciones vuelva para que puedan asesorarles. Entendemos que la Junta trabaja con la mejor voluntad posible para que no tengamos que paralizarnos otra vez, pero la cuestión es que al final siempre estamos parados. Y llevamos así 12 años. Los empresarios ya no tienen más paciencia; nuestros asociados están que ya no pueden más. Sobre todo porque hay agravios comparativos. Por ejemplo, en Granada ya se dieron las concesiones, se construyeron las instalaciones y llevan más de medio año abiertos sin ningún problema, mientras que en Málaga no se ha procurado ni una sola concesión. Y lo peor es que se está actuando con exceso de celo porque, sí, tenemos conocimiento de que hay una sentencia del Supremo, pero en realidad oficialmente aún no hay nada. La sentencia no se ha publicado. Creo que lo normal es que se hubiera seguido con los expedientes y una vez que hubiese llegado la sentencia ver en qué situación nos coloca, en lugar de paralizarlo todo por si acaso. La sentencia tiene que publicarse en el BOE, y después el Ministerio tendrá que decirle a las comunidades en las que ha delegado, que son Cataluña y Andalucía, cómo tienen que aplicar la ley. 

-Además de esta a situación, ¿qué otro problema ve en el sector?

-Más que un problema que nos venga de fuera, vivimos un momento que nosotros mismos debemos afrontar. Porque lo que debemos hacer los chiringuiteros es aumentar la inversión de nuestros propios negocios. Ahora que parece que vivimos una bonanza en el sector turístico, en realidad en todos los sectores, lo que hace que repercuta en el turismo, es el momento de crecer y apostar por la calidad. Es algo que se viene haciendo desde hace tiempo, pero no podemos dormimos en los laureles: la excelencia es una carrera con una meta inalcanzable. Una carrera en la que no podemos dejar de avanzar alcanzando nuevas cotas de calidad y profesionalidad.

-Con respecto a esta bonanza que venimos viviendo, ¿cree que la compleja situación política y de seguridad internacional, y sucesos como el triunfo del Brexit pueden dañar seriamente al turismo andaluz?

-Es cierto que la falta de seguridad en algunos destinos está provocando que lleguen más turistas a la Costa del Sol y a Andalucía. Pero no debemos dejar de pensar que esos turistas son prestados. Nuestros competidores no son países como Turquía o Egipto, sino naciones como Francia e Italia, porque nosotros ofrecemos una oferta turística de mayor calidad. Siempre lo hemos hecho. Nuestros precios son mayores que los de Egipto no por capricho, sino porque damos a nuestros visitantes un servicio profesional en todos los sentidos. Las personas que no venían a España antes no van a empezar a venir ahora, excepto en situaciones puntuales que por supuesto debemos aprovechar; podemos tratar de fidelizar a quienes nos visitan. Por eso creo que, aunque es una buena noticia el aumento de turistas, tenemos que tener en mente que ese mercado de visitantes no debe ser nuestro objetivo a largo plazo. Nuestro objetivo nunca debe ser la cantidad, sino la calidad del turista. Debemos captar al turista que gasta, que es un turista que sabe lo que quiere y lo que quiere es un servicio excelente.

-Y de ese modo evitamos una de las preocupaciones de los profesionales del sector: la masificación.

-Exacto. En ocasiones, el mayor peligro de la masificación es que en los periodos de crecimiento no se ve llegar, y más después de salir de una dura crisis como la que hemos vivido. Pero está ahí y, si no se controla, a largo plazo se pude convertir en un serio problema que trae muchos más problemas que alegrías. Hay que apostar por un turista que gaste más. En este sector, como bien sabemos, no vale todo. Es una lección que ya deberíamos tener bien aprendida.

-A pesar de todo, el verano está marchando bastante bien.

-Las expectativas eran muy positivas y la temporada estival está siendo muy buena. La temporada alta ha estado precedida por un año muy bueno. Realmente excelente. De hecho, aún no vamos a ver ninguna consecuencia clara por el Brexit inglés, como me has preguntado antes. Puede que con el tiempo la oferta complementaria se pueda ver algo dañada, pero hemos de pensar que nosotros, Andalucía y la Costa del Sol, ya teníamos un fuerte turismo británico antes de que Reino Unido y España entraran en la Unión Europea, por lo que creo que el mercado inglés seguirá viniendo a nuestra tierra porque es un turista muy fiel y constante que sabe lo que le gusta. Hay que pensar que las personas tenemos hoy en día la necesidad de desconectar, de disfrutar de unas buenas vacaciones y de visitar otros países. Esa necesidad lleva décadas calando en la sociedad, y ya no hay marcha atrás. Muy pocas personas renuncian a sus vacaciones y a descansar, a olvidarse por unos días del trabajo y las preocupaciones. Un espeto de sardinas simboliza la libertad.

-El turismo vino para quedarse.

-Claro, de hecho, la prueba es que finalmente el turismo ha superado muy bien la crisis, y con nota. En realidad fue el sector económico que más tardó en entrar en crisis y ha sido el primero en salir de ella. Siempre se ha creído que el turismo sería la primera industria en verse afectada por una situación económica difícil. Y finalmente no ha sido así: no sólo se ha mantenido, sino que se ha mantenido muy bien. Aunque si bien esto es cierto, y aunque Andalucía tiene un turismo muy consolidado, no podemos despistarnos y lanzar las campanas al vuelo: debemos seguir luchando por ser competitivos y ofrecer siempre más y mejor.

-Entonces, considera que el turismo nunca se fue de la Costa del Sol.

-Desde luego, nunca se marchó. No quiero minimizar el daño de la crisis, es obvio que ha sufrido, pero el turismo en la Costa del Sol nunca llegó a desplomarse, nunca estuvo en el suelo. Lo bueno del turismo es que hoy en día depende en gran medida de nosotros mismos para hacer que vengan los turistas y hacerlos fieles. Porque nuestro turismo depende mucho del boca oído y para que esa publicidad gratuita se produzca tenemos que seguir mejorando. El turismo es una industria siempre viva. Por lo que la falta, por ejemplo, de formación es un error que debemos subsanar. Algo que, afortunadamente, hoy en día se está corrigiendo poco a poco.

-¿Cómo solucionaría esto?

-Con una Formación Profesional de calidad. Hace años los chiringuitos estaban denostados como un negocio de tercera. Hemos luchado mucho para que esto no sea así, para que su imagen sea la de un establecimiento de calidad y profesional; y con el tiempo lo hemos conseguido. Pues algo parecido está pasando con la FP. No sé por qué la FP se percibe como una opción de tercera. Y no debería ser así; debería potenciarse porque siempre es mejor que se construya una buena FP que forme a trabajadores de calidad con una salida clara al mercado laboral. Es una realidad que la Universidad está masificada y crea a profesionales a los que les cuesta encontrar empleo. Si se potencia la FP de igual modo que las facultades se crearán más oportunidades para las personas que salgan de ambas instituciones.

-¿Ha cambiado mucho el perfil del turista de chiringuito?

-En realidad, no. No podemos olvidar que hemos sido un turismo de 'sol y playa', y que lo seguimos siendo, por mucho que parezca pesarle a algunos. El turista busca eso. Está bien que se busque diversificar la oferta andaluza. Pero para ello no es necesario que nos olvidemos del binomio 'sol y playa', como parece que se está haciendo hoy en día. Ahora se dice mucho: "tenemos turismo de interior, además del de sol y playa". ¿Por qué? Se debería decir: "tenemos turismo de interior y de sol y playa". No debemos acomplejarnos. Yo soy de Granada y me encanta la Alhambra, pero la Alhambra la ves dos veces en la vida; a la playa vas siempre. Por eso no debemos olvidar potenciar el combinado de turismo 'sol y playa' al mismo nivel que otras opciones. Es de justicia.

-La inestabilidad política española, ¿puede afectar el turismo?

-A largo plazo no cabe duda. Quizás en el turismo a pie de calle no tanto, pero sí a la hora de toma de decisiones y en las inversiones. Afortunadamente parece que no habrá catástrofes, pero esta situación exporta al exterior una imagen de que somos un país poco serio. En otras naciones el diálogo entre los partidos es una realidad y aquí aún es algo que cuesta bastante. Y eso que los políticos deberían tener en cuenta que por encima de ellos está el pueblo. Deberíamos ser capaces de aumentar el diálogo por el bien de todos.

-¿Qué consejo ofrecería a los diversos empresarios del sector?

-Calidad, calidad y calidad. Y una mayor inversión. Tenemos las materias primas y hay que buscar la excelencia. Es el momento de aportar nuestro granito de arena porque todo es siempre mejorable. Y más si tenemos en cuenta que ser chiringuitero debe ser más una vocación que una profesión. La calidad debe ser nuestro presente y, sobre todo, nuestro futuro.

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