Gonzalo Fuentes Guerrero: “Queremos optimizar los recursos y llegar a más trabajadores”

El veterano profesional (es secretario institucional de la Federación Estatal de la Federación de CC.OO. Servicios) y colaborador de esta revista, Gonzalo Fuentes, nos cuenta los retos que se plantea el sindicato CC.OO. tras la celebración del primer congreso en Andalucía de la nueva Federación que engloba todo el sector servicios. Entre ellos se encuentran la optimización de recursos y llegar a más trabajadores.

-CC.OO. ha creado una nueva federación, surgida de la unión de FECOHT y COMFIA, ¿cuál es el objetivo?

-El principal objetivo es mejorar el servicio que ofrecemos a los afiliados, llegar a más trabajadores y optimizar los recursos que tenemos. Todos los servicios están interrelacionados, los de la Federación de Comercio, Hostelería y Juego (FECOHT) y los de Servicios Financieros y Administrativos (COMFIA), por lo que uniéndolos ganamos todos. La prioridad es el crecimiento del empleo y la mejora de las condiciones laborales, además del desarrollo de un modelo de negociación colectiva.

Asimismo, la nueva federación asume la responsabilidad de la incidencia que tengan las políticas claves en el desarrollo económico de Andalucía.

-El pasado día 11 se celebró el primer congreso en Andalucía, ¿cómo ha quedado reestructurado el sindicato tras la fusión?

-Se ha producido una reorganización global de la Confederación Sindical de las CC.OO. Es decir, se han fusionado distintas federaciones del sindicato, algo que no es la primera vez que ocurre, la última fue en el año 96, cuando se unieron Turismo, Comercio y Juego. 

Ahora, en la Federación de Servicios se encuentran el secretario general, que es el que coordina todos los trabajos, y una serie de secretarías: de Turismo, Comercio, Institucional, que es de la que soy responsable, etc. Así, tenemos personas especializadas en cada área, desde turismo hasta servicios financieros o jurídicos. 

-¿Qué retos se plantea al frente de su nuevo cargo?

-Mi cometido es coordinar las políticas turísticas, comerciales y financieras con las distintas autonomías, grupos parlamentarios y asociaciones de empresarios, así como ser el representante de CC.OO. en el Consejo Español de Turismo y en Turespaña, con el objetivo de buscar la concertación social. 

En este sentido, quiero trasladar las experiencias pioneras en Andalucía al conjunto del estado español. Fuera de la región hay poca experiencia en el turismo; exceptuando en Baleares, Canarias y Cataluña. Por ello, me gustaría impulsar el diálogo entre las administraciones y los agentes sociales, tal y como se hace en el destino andaluz, porque no es lo mismo aprobar una Ley de Turismo con el consenso de los empresarios y los sindicatos o poner en marcha el nuevo decreto de viviendas turísticas elaborado de manera conjunta que dictar normas unilateralmente. Los gobiernos tienen que tener sensibilidad. Estoy convencido de que los empresarios, al igual que los trabajadores, están a favor del diálogo social porque beneficia a todos.

Por otra parte voy a trabajar en los convenios marco y aportar mi experiencia de trabajo sindical y de negociación colectiva, que he desarrollado a lo largo de tres décadas, primero en Málaga y después en Andalucía. 

También tendrá la oportunidad de aprender cosas nuevas relacionadas con la política financiera y con todo el sector servicios. 

Este es un reto importante y una etapa que afronto con mucha ilusión.

-¿Cómo se están desarrollando las negociaciones colectivas?

-Con luces y sombras. Por un lado, afortunadamente, se ha logrado alcanzar un acuerdo en el convenio más importante, el de la provincia de Málaga, con más de 60.000 trabajadores, y también en Huelva, con 12.000. Para ello han sido necesarias muchas horas de negociación. 

No entendemos cómo en época de bonanza los empresarios quieren recortar derechos a los trabajadores. No es lógico que para firmar un convenio nos obliguen a que haya un conato de huelga, pues hasta un día antes de la convocatoria no llegamos a un acuerdo. Pero rectificar es de sabios y finalmente alcanzamos una postura equilibrada, y ambas partes salieron satisfechas. Nuestro objetivo era mantener los derechos sociales que habíamos conseguido en los últimos 35 años: jornadas, descansos, vacaciones, festivos, categoría, etc. y tener una subida salarial moderada, y lo hemos conseguido en ambas provincias. Sin embargo en Granada no ha sido así, a pesar de que es la provincia en la que más crece el turismo después de Málaga y Sevilla, con una subida en todos los indicadores turísticos. 

En Granada (a fecha del cierre de esta publicación) los empresarios, a pesar de esa bonanza, quieren rebajar los salarios a los trabajadores y ampliar los horarios, lo que supone aumentar la carga de trabajo, falta de conciliación y bajar la calidad del servicio. 

-¿Qué diferencias existen entre las negociaciones que se llevaban a cabo hace 30 año y las de ahora?

-La principal diferencia es que antes los sindicatos pedíamos plataformas para avanzar y ahora luchamos para que no nos quiten esos derechos que hemos conseguido. Gracias a la labor sindical tenemos unas condiciones de trabajo decentes. Cuando yo empecé trabajando aquí, en Málaga Palacio, hace 38 años, sólo teníamos la propina y el porcentaje de servicio, carecíamos de derechos. Ahora los empresarios quieren recortar los derechos que tenemos.

- ¿De qué manera ha afectado la reforma laboral en ese recorte de derechos?

La reforma laboral ha conseguido devaluar los salarios y empeorar las condiciones para ser más competitivos. Se quieren abaratar los costes salariales. Los sindicatos somos conscientes de que si hay que hacer un esfuerzo cuando una empresa tiene pérdidas se hace, desde un expediente hasta negociar una rebaja salarial, porque por encima de todo está el empleo. Es cierto que algunas empresas han entrado en pérdidas y hay que buscar soluciones, pero lo que no se puede es generalizar y aprovechar la situación para tener más ganancias y que empeore la situación de los trabajadores. Este es el caso de la presentación de un expediente por la previsión de pérdidas en el futuro, ya que no se pueden prever los resultados del año siguiente. 

Otra de las cosas que pretenden los empresarios es quitar la cláusula que indica que cuando termine un convenio, mientras se negocia otro, se mantienen las condiciones del anterior. Los empresarios pretenden que en ese tiempo los empleados se guíen por el Estatuto de los Trabajadores, desapareciendo el convenio y pudiéndose aplicar el  salario mínimo de 645 euros.

- Este año por primera vez ha crecido el empleo turístico, pero el 98% es temporal, y más de la mitad es a tiempo parcial. ¿Cómo se puede resolver esta situación de empleo precario y estacional?

Las empresas tienen que apostar por el cumplimiento del convenio colectivo, por un contrato estable, ya sea fijo o fijo discontinuo; este último se adapta muy bien tanto a empresario como a trabajador. Los que apuesten por la bajada de calidad en el empleo y la economía sumergida no tendrán un buen negocio porque un trabajador satisfecho es un cliente satisfecho y viceversa. 

El empleo crece menos que el resto de variables turísticas y además es de baja calidad. A pesar de ello, los andaluces somos buenos trabajadores, aportamos un plus a la industria, y lo que más valoran los turistas cuando vienen a la región es la calidad en el servicio. 

-Para que haya calidad es importante la formación, ¿qué facilidades se dan hoy en día a los trabajadores en este aspecto?

-Ésta ha sido siempre la asignatura pendiente del sector. La formación continua es una forma de vida, siempre tenemos que estar aprendiendo para renovarnos. Es cierto que hay empresas que no dan facilidades para la formación, a pesar de que ésta beneficia al trabajador, al cliente y al empresario. 

En cualquier caso, hemos pasado de ser autodidactas cuando empezó la hostelería y el turismo, a contar en la actualidad con una excelente red de escuelas de hostelería y universidades; y eso hay que mantenerlo.

Algunos jóvenes salen de las escuelas muy bien formados, pero cuando llegan al mercado laboral se encuentra con otra realidad porque no se cumplen sus expectativas; entonces cambian de sector. Y el turismo no puede ser un sector de paso, tenemos que hacer una política de formación y de recursos humanos para atraer a los mejores talentos y profesionales.

A través de la formación podemos llegar a un servicio de excelencia, teniendo en cuenta que Andalucía ya no es barata. Tenemos precios similares a los de Europa en bares y restaurantes y el precio de los hoteles este año ha subido un 5%, al igual que lo han hecho los ingresos por turismo en un 12,3%. 

-Sin embargo algunos hoteleros se quejan de la poca rentabilidad de los hoteles por la bajada de precios.

-En esto se apoyan algunos empresarios para justificar el hecho de que suban los indicadores turísticos pero no la contratación. Sí es cierto que si miramos los datos de 2007 no tenemos la misma rentabilidad, porque se ganaba mucho dinero. Es decir, no es que no sean rentables es que son menos rentables. 

Los precios han subido pero los salarios no. Somos contrarios a que se bajen precios porque hay una competencia desleal. Todos deben respetar las reglas del juego.

-¿Qué consecuencias están teniendo en el turismo las políticas llevadas a cabo por el Gobierno actual?

-El gobierno del PP ha cambiado la política social. Tenemos un Consejo Español de Turismo en el que están representados los empresarios, sindicatos, cámaras de Comercio, ayuntamientos. Esto lo ha cambiado por el lobby turístico. Hoy hay un consejo asesor en el que están las grandes cadenas hoteleras y no estamos los sindicatos. No existe consenso ni diálogo. El dinero público se está gestionando en manos privadas y creo que eso es un error, al igual que lo es la planificación turística. Así es como hemos vuelto a la política del ladrillo, están confundiendo lo que es un desarrollo turístico de calidad y social con la especulación inmobiliaria. 

Con la reforma de la Ley de Costas están cayendo en los mismos errores que ya cometieron. Lo que más daño ha hecho en la época de bonanza ha sido alicatar desde el Cabo de Gata al Cabo de Finisterre y hoy nos encontramos con cientos de viviendas vacías, que en muchos casos han perdido su valor.

A pesar de ello, la situación turística en España es buena. Hay 3 millones de turistas prestados que están viniendo debido a la situación de conflicto en otros países competidores. Nuestro objetivo es fidelizarlos, para lo que tenemos que hacer un turismo más sostenible. Tenemos que conservar aquellos espacios que todavía nos quedan y por otra parte, recualificar los destinos maduros, objetivo del Plan Qualifica. No puede haber más Algarrobicos, porque ya existen muchos. Aquellos destinos más sostenibles tienen unos índices de ocupación muy importantes. Es necesario complementar los territorios y los productos. Tenemos una gran diversidad que no la tiene ningún competidor.

-Tanto el año pasado como este, los resultados turísticos en Andalucía han sido positivos. ¿Cree que se está llevando a cabo una buena labor de promoción y planificación?

-En la última etapa de la Consejería de Turismo y Comercio se está desarrollando una planificación excelente, destacando iniciativas como el Plan General de Turismo Sostenible, el Plan contra la Estacionalidad. Este último tiene el reto de que cada año cierren los hoteles un 5% menos, y la idea es que de aquí a 2020 haya un 30% menos de hoteles que cierren en Andalucía en temporada baja. 

Otros documentos relevantes son el Plan de Calidad Turística, o el centrado en ferias y congresos, todos ellos consensuados con los agentes del sector.

También valoramos la puesta en marcha del decreto de viviendas turísticas porque va a contribuir a que haya una mayor calidad en el destino, menos oferta ilegal, que se vendan productos acordes a su categoría y que los turistas puedan reivindicar sus derechos. 

-La reivindicación de derechos de los trabajadores es la principal función de los sindicatos, ¿qué imagen cree que tiene la ciudadanía de ellos en los últimos tiempos

-Como en todas las organizaciones, en los sindicatos no somos perfectos, hemos cometido errores, pero siempre hemos conseguido mayores logros que esos errores. Gracias a los sindicatos hoy disfrutamos de lo que es el estado social, de las libertades por las que en su día tuvimos que pelear junto a partidos políticos. Sin embargo, hay una campaña por parte de los poderes económicos dominantes y algunos medios de comunicación de la derecha radical contra nosotros, porque hacemos un contrapoder, queremos que parte de los beneficios de esas grandes empresas lleguen a los trabajadores, y eso no les interesa.

Los responsables sindicales somos trabajadores, nos votan democráticamente para hacer nuestra gestión. Tiene que haber una tendencia de participación, transparencia y que la sociedad perciba que los sindicatos son útiles y necesarios. Si los trabajadores se afilian pueden conocer sus derechos y reclamarlos. 

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